Una persona adulta infectada por el virus gripal presenta un cuadro clínico caracterizado por los siguientes síntomas de la gripe: tos, fiebre, dolor de cabeza, dolor de garganta y mucosidades nasales. En algunos casos se puede presentar dolor abdominal, diarrea, dolor muscular, náuseas y vómitos. Dependiendo de la edad del paciente, predominan unos u otros síntomas de la gripe.

La enfermedad suele evolucionar sin problemas hacia la curación, produciéndose la recuperación total entre tres y siete días después del inicio de la misma; en algunos casos la tos y el malestar general se pueden prolongar durante una o dos semanas más.

Complicaciones de la gripe

En general, la gripe no requiere asistencia médica, sin embargo, si se presenta alguno de los siguientes síntomas es indispensable realizar una consulta médica: fiebre elevada persistente, dificultad para respirar, dolor en el pecho, piel de color azulado, mareos, confusión, hipotensión arterial.

La gripe puede complicarse produciendo neumonía viral primaria o neumonía por sobreinfección bacteriana:

  • La neumonía viral primaria es poco frecuente en la gripe estacional, aunque es la más común en la pandémica. Surge rápidamente entre los tres y cinco días del inicio de la enfermedad, generalmente en pacientes con enfermedades pulmonares obstructivas, cardiopatías, obesidad mórbida, o en mujeres embarazadas.
  • La neumonía secundaria bacteriana se produce cuando los síntomas de la gripe empiezan a mejorar, presentándose en personas mayores durante la gripe estacional, especialmente en aquellas con enfermedades crónicas. Su causa es la infección por bacterias como neumococo, estafilococo u otras.

Además de las anteriores, también pueden presentarse complicaciones, aunque muy poco frecuentes, como: miocarditis, pericarditis, encefalitis y síndrome de Guillain Barré.

Creado: 12 de julio de 2010

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