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El diagnóstico de peritonitis se realiza la mayoría de las veces en base a los síntomas, la exploración física y las pruebas de imagen, siendo la más utilizada la tomografía computarizada o TAC. La radiografía del abdomen aporta pocos datos, si bien pueden apreciarse signos de paralización del intestino y dilatación de este. La ecografía puede ofrecer el diagnóstico en algunos casos determinados. En el TAC se identificará la causa de la inflamación peritoneal, como en el caso de la apendicitis o de una perforación. 

Sin embargo, en algunos tipos de peritonitis las pruebas analíticas resultan fundamentales. En un análisis de sangre de un paciente con peritonitis secundaria o terciaria se podrá poner de manifiesto una elevación del número de glóbulos blancos o leucocitos, y de otros parámetros inflamatorios como la proteína C reactiva y el fibrinógeno. 

Para el diagnóstico de la peritonitis espontánea se debe realizar una paracentesis, que consiste en una punción del abdomen hasta obtener líquido ascítico para analizar. Según un determinado recuento de glóbulos blancos será diagnóstico dicho líquido. En ocasiones, si la cantidad de líquido es pequeña y es difícil obtenerlo, puede precisarse de una ecografía para localizarlo mejor y dirigir la punción.

Por otra parte, de ese líquido se podrá analizar el microorganismo implicado mediante cultivo para poder establecer un tratamiento antibiótico apropiado.

Creado: 7 de junio de 2016

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