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SIDA
Para evitar esta enfermedad, lo mejor es conocer sus mecanismos de transmisión y, ante cualquier duda, someterse a la prueba de detección del VIH, porque un diagnóstico precoz siempre mejora el pronóstico del sida.

Escrito por:

Olga Díez Jambrina

Bióloga

Profilaxis preexposición (PrEP) y post exposición (PEP)

Actualizado: 2 de diciembre de 2019

En los últimos años se han producido nuevos avances en la prevención de la infección por VIH, y ya existen fármacos que, tomados antes o después de una exposición de riesgo, pueden reducir significativamente el riesgo de transmisión del virus. Estas herramientas preventivas se conocen como profilaxis preexposición (PrEP) y profilaxis post exposición (PEP), y a continuación te explicamos en qué consisten y cuándo es recomendable recurrir a ellas.

Profilaxis preexposición (PrEP) para prevenir el VIH

La profilaxis preexposición (PrEP) debe iniciarse antes de la conducta de riesgo que favorece la infección por VIH, y consiste en tomar una pastilla que se comercializa como Truvada®, que contiene dos sustancias –emtricitabina (FTC) y tenofovir disoproxil fumarato (TDF)– que combaten el virus.

Este medicamento está financiado por el Sistema Nacional de Salud (SNS) en España desde el 1 de noviembre de 2019 para la población de alto riesgo, siempre y cuando haya sido prescrito por profesionales médicos expertos en VIH e infecciones de transmisión sexual que trabajen en centros del SNS. 

Tiene una eficacia de más del 90% para reducir el riesgo de contagio si se mantienen relaciones sexuales con una persona VIH positivo,  en cuyo caso debe ir acompañado del uso de preservativo, y de alrededor del 70% si lo que se pretende es disminuir las probabilidades de contraer la infección por el uso de drogas inyectables.

En qué casos está indicada la profilaxis preexposición (PrEP)

La PrEP está especialmente indicada para las personas VIH negativo cuya pareja es VIH positivo, o para aquellas que con frecuencia practican sexo con desconocidos, porque confiere una importante protección contra la infección, sobre todo si la terapia se acompaña del uso del preservativo. Consumir habitualmente drogas inyectables es otra conducta de riesgo que puede hacer aconsejable la PreP.

En cualquier caso, es importante señalar que antes de utilizar esta estrategia preventiva se debe consultar con un especialista, que es quien debe prescribirla si lo considera apropiado, y que indicará los exámenes necesarios para comprobar el estado de salud del paciente, que también debe realizarse la prueba del sida antes de iniciar el tratamiento.

Profilaxis

Truvada®, que puede provocar efectos secundarios leves como náuseas o molestias estomacales, se debe tomar todos los días para que no disminuya su capacidad de bloquear el virus, y no previene otras enfermedades de transmisión sexual ni, por supuesto, el embarazo, por lo que en ningún caso sustituye las funciones del preservativo.

Este fármaco fue aprobado en 2004 por la agencia del medicamento estadounidense (FDA) para el tratamiento del sida, y en 2012 para utilizarse como profilaxis preexposición (PrEP). En la actualidad, además de en Estados Unidos, está disponible en países como Francia, Bélgica, Luxemburgo, Portugal, Australia, o Canadá, y cuesta entre 500 y 800 euros al mes por paciente.

En España este medicamento se dispensa en el ámbito del SNS, sin coste para el paciente, y debe ser administrado en los servicios de farmacia hospitalaria o en centros asistenciales autorizados, previa prescripción del especialista, y con el seguimiento del paciente.

Su inclusión en la cartera de fármacos financiados por el SNS tiene como objetivo aumentar las probabilidades de erradicar el virus del sida y proteger a las personas con un elevado riesgo de infección y, consecuentemente, velar por la salud colectiva. El SNS incluye la administración de la PrEP en los siguientes grupos de población en los que el riesgo de contraer el VIH se considera alto:

  • Varones que mantienen relaciones sexuales con otros hombres, e individuos transexuales VIH-negativos, mayores de 18 años y que cumplan al menos dos de estos requisitos (en el último año): más de 10 parejas sexuales, práctica de sexo anal sin protección, consumo de drogas asociado a mantener relaciones sexuales sin proteción, haber padecido como mínimo una ITS bacteriana, haberse administrado profilaxis post-exposición en varias ocasiones.
  • Trabajadoras del sexo que sean VIH negativas y no hayan utilizado preservativo de forma habitual.

Profilaxis post exposición (PEP) al VIH: cuándo y cómo debe usarse

La profilaxis post exposición (PEP) también está aprobada en España y consiste en tomar fármacos antirretrovirales a diario durante un periodo de 28 días, tras una conducta o situación de riesgo en la que haya habido posibilidades de contraer la infección por VIH, a ser posible en el transcurso de las primeras 72 horas (tres días) después de la exposición, aunque resulta más eficaz todavía en las primeras 12 horas.

La PEP, que en el colectivo gay también se conoce popularmente como 'píldora del día después', es una terapia que solo se debe emplear en caso de urgencia, como haber sufrido una agresión sexual o un pinchazo de aguja en el trabajo (profesionales sanitarios), haber compartido material al inyectarse drogas, o haber mantenido relaciones sexuales de riesgo con personas VIH positivas o cuyo estado de infección se desconozca.

Este tratamiento –cuyo precio ronda los 20 euros por pastilla­– únicamente se suministra en los servicios de urgencias de los hospitales, y aunque es bastante eficaz para evitar la transmisión del virus si se administra correctamente, no es efectivo al 100%, por lo que es necesario continuar usando preservativos y adoptando otras medidas de prevención, tanto para evitar el contagio en una nueva exposición, como para reducir el riesgo de transmitir el VIH a otras personas.

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