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SIDA
Para evitar esta enfermedad, lo mejor es conocer sus mecanismos de transmisión y, ante cualquier duda, someterse a la prueba de detección del VIH, porque un diagnóstico precoz siempre mejora el pronóstico del sida.

Escrito por:

Olga Díez Jambrina

Bióloga

Qué es el sida

Actualizado: 29 de noviembre de 2019

El sida (síndrome de inmunodeficiencia adquirida) es el estado avanzado de la enfermedad producida por el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH), que se transmite de persona a persona a través de fluidos corporales como la sangre, el semen y el líquido preseminal, las secreciones vaginales y rectales, y la leche materna, siempre y cuando dichos fluidos entren en contacto con membranas mucosas o el torrente sanguíneo (por ejemplo, a través de una herida).

El VIH destruye de manera progresiva el sistema inmunitario de la persona que lo ha contraído; en concreto, afecta a las células denominadas linfocitos T4 (también llamados linfocitos T cooperantes o CD4). Una persona infectada por el VIH se denomina seropositiva (VIH positiva) cuando el virus se encuentra en su organismo pero no presenta síntomas manifiestos; y desarrolla un cuadro de sida cuando el recuento de linfocitos T4 es menos de 200 células por mililitro cúbico de sangre (el recuento normal de una persona sana varía entre 500–1500 células por mililitro cúbico) y presenta manifestaciones clínicas de la enfermedad.

Enfermedades asociadas a la infección por VIH

Esto provoca que el organismo se quede desprotegido frente a las infecciones oportunistas, que son aquellas que no se producirían en un individuo sano, porque en su caso su sistema inmunitario es capaz de luchar contra los organismos que las originan. Además, a medida que disminuye el conteo de células CD4 aumenta el riesgo de que el paciente desarrolle enfermedades como herpes simple, herpes zóster, tuberculosis, neumonía, candidiasis, patologías neurológicas, trastornos oculares y digestivos, problemas renales o cardíacos, etcétera, así como diversos tipos de cáncer como el sarcoma de Kaposi o el linfoma.

Todas las personas que tienen en su organismo el virus, ya sean seropositivas, o hayan evolucionado a sida, son portadoras y pueden transmitir el virus. Aunque curar esta enfermedad todavía no es posible, se han producido grandes avances en el tratamiento antirretroviral, que han facilitado la adherencia al mismo, y han permitido aumentar tanto la calidad de vida, como la longevidad de los pacientes. Sin tratamiento, el sida es mortal.

Prevalencia de la infección por VIH

Según datos de ONUSIDA de 2018, 74,9 millones de personas han contraído la infección por el VIH desde el inicio de la epidemia, y actualmente en todo el mundo hay 37,9 millones de personas con VIH, de las que 24,5 millones (hasta junio de 2019) tienen acceso a la terapia antirretroviral.

En España se han registrado 88.135 casos de sida desde que comenzó la epidemia (hasta junio de 2019). El informe anual publicado por el Ministerio de Sanidad en noviembre de 2019 señaló que en 2018 se habían notificado 3.244 nuevos diagnósticos, que equivale a una tasa de 6,94/100.000 habitantes, y que según Julia del Amo, directora del Plan Nacional sobre el Sida, indica que la ligera tendencia a la baja observada en los últimos 10 años se mantiene.

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