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Salud al día
Tularemia
La tularemia o fiebre de los conejos es una enfermedad que puede causar numerosos síntomas, y que sin tratamiento antibiótico tiene una alta mortalidad. Conoce sus vías de transmisión para evitar el contagio.
Escrito por Dra. Sari Arponen, Especialista en Medicina Interna y enfermedades infecciosas del Hospital Universitario de Torrejón

Tratamiento de la tularemia y cómo prevenirla

Tratamiento de la tularemia y cómo prevenirla: antibióticos

La tularemia se debe tratar con antibióticos cuando hay una infección confirmada, o incluso sin confirmar aún si la sospecha es muy alta. El tratamiento de elección sigue siendo la estreptomicina, un aminoglucósido inyectable; es de elección en adultos. La gentamicina podría ser otra alternativa aceptable, y de hecho es el tratamiento de elección en los niños. El tratamiento antibiótico con el aminoglucósido debe durar 10 días.

Las tetraciclinas pueden ser otra opción para los pacientes que tengan una forma de enfermedad más leve. Se utiliza la doxiciclina, aunque no en niños menores de ocho años. La duración del tratamiento con doxiciclina es de 14 días. El cloranfenicol se utiliza en combinación con el aminoglucósido en los casos de meningitis. Otros antibióticos que se han probado en tularemia son las quinolonas y los macrólidos, aunque con resultados variables, por lo que en general no se recomiendan para el tratamiento de la tularemia.

Medidas de prevención de la fiebre de los conejos

En cuanto a las medidas de prevención, no está indicado el aislamiento de las personas infectadas, puesto que no se produce transmisión de persona a persona. En el contexto hospitalario se recomiendan únicamente las precauciones universales: lavado de manos, uso de guantes cuando proceda, y desinfección de la ropa y las sábanas de los pacientes con tularemia, según las medidas habituales.

Desinfección para prevenir la tularemia
 

Se debe avisar de la sospecha clínica al personal de laboratorio que vaya a manipular muestras de pacientes con posible tularemia. Los procedimientos diagnósticos habituales se pueden llevar a cabo en laboratorios de nivel 2 de bioseguridad. La manipulación de los cultivos y otros procedimientos que puedan generar aerosoles se deberían llevar a cabo en laboratorios de nivel 3.

Los trabajadores de laboratorio y otros adultos con una exposición de alto riesgo a tularemia pueden recibir profilaxis antibiótica con ciprofloxacino o doxiciclina durante 14 días. Los niños no deberían recibir profilaxis, puesto que son antibióticos que en general no se deben utilizar en la infancia. En caso de ataque bioterrorista todas las personas expuestas deben recibir profilaxis antibiótica, incluyendo en este caso también a los niños. No existe vacuna disponible a día de hoy para la tularemia.

Actualizado: 3 de Agosto de 2018

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