Síndrome de Tourette
El síndrome de Tourette es una forma grave y crónica de tics múltiples que se repiten irregularmente y aumentan con las situaciones de estrés, pudiendo causar problemas de adaptación social. Conoce sus causas, síntomas y abordaje.

Síntomas del síndrome de Tourette

Actualizado: 8 de junio de 2022

El síndrome de Tourette se desarrolla durante las dos primeras décadas de la vida, y dentro de la misma familia puede haber mucha variabilidad en la expresión de la enfermedad. Así, la edad más común de inicio de los primeros síntomas es entre los 5 y 7 años. Es frecuente que los tics tiendan a empeorar entre los 10 y 14 años y que mejoren a partir de los 16 años. Cuando llegan a adultos, los tics sólo mantienen su frecuencia e intensidad en uno de cadad 10 o 20 pacientes, en la mitad de los casos suelen remiten y en un 40-45%, tienden a mejorar. 

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Generalmente, la primera manifestación del trastorno es un tic facial, y es típico que cada paciente tenga un repertorio limitado de tics, por lo que siempre repite los mismos.

Los tics motores suelen ser otro de los primereros síntoma de este trastorno y afectan con mayor frecuencia a áreas de la cara, el cuello, los hombros, y con menor frecuencia a los brazos o el tronco. Estos tics motores son muy variables, tanto en su expresión, como en la duración. Abarcan desde el parpadeo o las muecas faciales (movimientos alrededor de los ojos, en la boca, nariz o la cabeza), a emitir sonidos guturales, carraspeos y aspiración de aire sonora y repetitiva, pataleos, contracciones del vientre o del tórax, sacudidas y torsiones del cuello y encogimiento de los hombros…

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Como apuntan desde la SEN, en los pacientes con mayor gravedad o duración de la enfermedad, los tics adquieren mayor complejidad, y se producen estiramientos de brazos, tocamientos, saltos, retorcimientos y otros movimientos complejos.

A las sensaciones desagradables que pueden sentir estos enfermos en algunas zonas del cuerpo, como picor, cosquilleo, presión… se les ha denominado tics sensitivos.

Los tics fónicos suelen aparecer de forma más tardía y los más frecuentes son aclaramiento de garganta, olfateo, tos o chirridos simples. Los tics verbales incluyen ecolalia (repetir lo que oyen de otra persona) y coprolalia (uso involuntario de palabras obscenas o comentarios despectivos). Este último caso suele aparecer en el 10% de los pacientes, y es más frecuente en los varones. También escupen o presentan copromimia (hacer gestos insultantes), o pueden repetir de forma involutaria los movimientos de otra persona (ecopraxia).

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La intensidad y frecuencia de los tics puede empeorar o mejorar a lo largo del día, y varía con el tiempo, pero normalmente la enfermedad suele mejorar tras la adolescencia, que es la peor época (principalmente por los trastornos de conducta); así, la frecuencia de tics graves y coprolalia suele reducirse al llegar a la edad adulta.

Los pacientes con síndrome de Tourette tienen una inteligencia normal, pero pueden tener dificultades de aprendizaje durante la infancia a consecuencia de los tics, o por los trastornos asociados a esta enfermedad, como el trastorno obsesivo-compulsivo o el trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH). De hecho, según afirman desde la Sociedad Española de Neurología (SEN) "el 90% de pacientes con síndrome de Tourette presentan algún trastorno neuropsiquiátrico, siendo los más frecuentes la ansiedad, el trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) y el trastorno obsesivo-compulsivo (TOC): la comorbilidad de los tics con el trastorno obsesivo-compulsivo llega al 50% de los pacientes, y su comorbilidad con el trastorno por déficit de atención con hiperactividad hasta al menos el 40%". 

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También pueden presentar alteraciones de conducta (agresividad, ataques de rabia o ira, aislamiento social) y de los patrones de sueño, problemas para controlar sus impulsos o conductas autolesivas, depresión y ansiedad, y rasgos leves de trastornos del espectro autista. Estas complicaciones tienen un alto impacto en la calidad de vida, en ocasiones más importante que el generado por los propios tics.

En ocasiones, los afectados por el síndrome pueden inhibir los tics durante periodos de tiempo, pero al final estos reaparecen de forma involuntaria y, normalmente, con mayor intensidad, por lo que es importante que las personas de su entorno comprendan su problema y se comporten con normalidad cuando se presentan los tics. Algunos pacientes tiene síntomas muy leves, que no precisan tratamiento. En algunos casos los tics desaparecen por completo con el tiempo, pero la mayoría presenta recaídas.

Creado: 14 de enero de 2011

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