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El cáncer de cuello de útero suele ser asintomático en los primeros momentos de la enfermedad, por lo que en estos casos solo se detecta en pruebas ginecológicas rutinarias, como el Test de Papanicolau. 

Una vez que comienza a manifestarse, aparecen sangrados vaginales acíclicos (este rasgo los diferencia de una menstruación), indoloros y, con frecuencia, después del coito. Al comienzo se trata de pequeñas pérdidas que se van haciendo más abundantes de forma progresiva.

Por otro lado, el flujo vaginal se torna de un color rosáceo como “agua de lavar carne”. Además, aparece dolor pélvico que se irradia hacia las piernas. Otros de los síntomas del cáncer de cuello de útero son:

  • Dolor al orinar. 
  • Sangre en heces y en orina.
  • Estreñimiento y tenesmo (deseo continuo, doloroso e ineficaz de defecar u orinar).

En todo momento las manifestaciones principales de la enfermedad se acompañan de una serie de síntomas comunes a muchas otras enfermedades como: pérdida de apetito, pérdida de peso, cansancio y malestar general.

En estadios muy avanzados de cáncer de cérvix aparecen fístulas vesicales o rectales. Las fístulas son comunicaciones anormales entre órganos vecinos que no deberían estar presentes.

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