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Cirrosis
No abusar del alcohol y protegerse contra la hepatitis son las medidas más efectivas para evitar la cirrosis, una afección que supone un daño progresivo e irreversible para el hígado, que compromete sus funciones.

Causas de la cirrosis

Actualizado: 21 de noviembre de 2019

La cirrosis puede deberse a diversas causas, principalmente a la ingesta excesiva y continuada de alcohol, pero también a otras enfermedades víricas, hereditarias o inflamatorias, incluso a la toma de algunos fármacos.

Cirrosis y abuso de alcohol

La cirrosis alcohólica es la causa más frecuente. El tiempo mínimo de abuso para que se origine una cirrosis se considera de unos 10 años. Sin embargo, no todos los alcohólicos crónicos desarrollan cirrosis, aproximadamente ocurre en un 15% de ellos, por lo que se considera que también han de estar involucrados otros factores. Los enfermos que manifiestan una cirrosis alcohólica, normalmente han consumido más de medio litro de alcohol de alta graduación al día.

Las causas por las que el alcohol provoca una fibrosis en el hígado no se conocen. Se sabe que las mujeres son más susceptibles al daño hepático que los hombres, por lo que cantidades más pequeñas de alcohol provocan más daño en ellas.

Hepatitis víricas

Estas hepatitis son producidas por virus que tienen predisposición por el hígado. No todos llegan a provocar una hepatitis crónica que evolucione a cirrosis; esto es más frecuente en las hepatitis por virus B o C.

Hasta un 10% de las cirrosis tienen como causa al virus de la hepatitis B.

El alcoholismo y la cirrosis posthepatitis vírica suponen en conjunto el 80% de las cirrosis.

Enfermedades hereditarias

Enfermedades como la hemocromatosis (acúmulo de hierro en el hígado y otros órganos), la enfermedad de Wilson (depósito de cobre en el hígado) o la deficiencia de alfa-1-antitripsina pueden ser causa de cirrosis.

Inflamación o bloqueo de los conductos biliares

Diversas afecciones pueden causar una obstrucción crónica en los conductos biliares del hígado (por donde circula la bilis, un líquido que ayuda a la digestión), lo que provoca una acumulación de líquido que produce una inflamación en el hígado que puede dañarlo y conducir a la formación de una cirrosis biliar.

Fármacos y otras causas

Algunos fármacos, como el metotrexato usado para tratar la artritis o la isoniazida para la tuberculosis, son muy lesivos para el hígado y pueden producir un daño que acabe en cirrosis. Suplementos a base de plantas como la borraja o la consuelda también pueden contener alcaloides que dañen con el tiempo los pequeños vasos sanguíneos del hígado. También pueden ser causa de cirrosis algunas cardiopatías, la diabetes, ciertas cirugías intestinales…

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