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Entrevistas de Mente y emociones
Dra. Ana Montes Montero

Dra. Ana Montes Montero

Psiquiatra del Hospital Clínico San Carlos de Madrid, experta en prevención del suicidio y en emergencias psiquiátricas
“Hablar cara a cara con la persona sobre lo que está sintiendo, qué le lleva a pensar en el suicidio, a qué se puede agarrar para seguir viviendo…, eso alivia mucho el sufrimiento y disminuye el riesgo”

Dra. Ana Montes Montero, psiquiatra y experta en prevención del suicidio.

Alrededor de 800.000 personas se quitan la vida cada año en el mundo. El suicidio es un problema de salud social que responde a múltiples causas y afecta a todos los grupos y sectores de la población, pero que es posible prevenir, como indica la Organización Mundial de la Salud (OMS). La Dra. Ana Montes Montero, psiquiatra del Hospital Clínico San Carlos de Madrid y experta en emergencias psiquiátricas, nos explica los factores de riesgo que aumentan las probabilidades de que una persona intente suicidarse, y cómo pueden ayudar los familiares y amigos a estos pacientes –la mayoría de los cuales sufre un trastorno psiquiátrico de base–, que suelen advertir sobre sus intenciones antes de actuar.

¿Todos los suicidas padecen un trastorno psiquiátrico, o una persona sana puede llegar a suicidarse si se enfrenta a determinados acontecimientos vitales adversos?

En más del 90% de los suicidios hay un trastorno psiquiátrico de base, pero cada vez se va viendo más que el suicidio es un acontecimiento con múltiples causas y una de ella son las causas sociales, por lo que una persona con una personalidad débil, con poca tolerancia a la frustración, y en la que confluyan una serie de factores sociales, culturales, o de otro tipo, también puede llegar a suicidarse, pero en realidad más del 90% de los suicidios se dan en personas con patologías psiquiátricas.

De acuerdo a su experiencia, ¿cuáles considera que son los principales factores de riesgo que pueden inducir al suicidio?

“Los pacientes con un trastorno de la personalidad son muy impulsivos, con baja tolerancia a la frustración, y tienen un alto índice, no tanto de suicidios consumados, como de intentos de suicidio” 

En los pacientes con patologías psiquiátricas, sobre todo tener un trastorno depresivo. Además, en las depresiones uno de los principales momentos de riesgo es cuando el tratamiento empieza a hacer efecto porque el paciente se encuentra con fuerzas para superar la apatía, la incapacidad para hacer cosas que le estaba frenando, pero todavía no está solucionada la depresión. Otro de los factores de riesgo en enfermos mentales es tener un trastorno de la personalidad, porque son pacientes muy impulsivos, con baja tolerancia a la frustración, que tienen un alto índice, no tanto de suicidios consumados, como de intentos de suicidio, el consumo de sustancias y la abstinencia de las mismas, y también en la esquizofrenia hay un porcentaje de un 10% aproximadamente de suicidios.

¿Cuál es el tratamiento indicado para una persona que ha intentado suicidarse? ¿En que se basan para evaluar el riesgo de que se produzca un nuevo intento?

El tratamiento adecuado es, lo primero, evitar cualquier situación de riesgo. Cuando una persona ha intentado suicidarse suele acudir a urgencias y le ingresamos para hacer una contención hasta que podamos tratar la causa de base. Como en la mayoría de los casos el intento de suicidio se produce porque hay una enfermedad psiquiátrica de base, el tratamiento fundamental es tratar la enfermedad psiquiátrica.

Sabemos que hay una serie de factores que nos hablan de personas con alto riesgo de suicidio, y otros que nos hablan de personas en las que el riesgo es menor. Y también nos basamos en la entrevista con el paciente, que nos cuente qué le ha llevado a ese intento de suicidio y no es lo mismo, por ejemplo, que se trate de un acto impulsivo que ha podido ocurrir en un momento concreto, en cuyo caso con un ingreso breve el paciente se puede ir de alta porque esa impulsividad ya ha pasado, a que sea un paciente que tiene una depresión y admita que lleva meses planificando ese suicidio, porque entonces sabes que hay factores de riesgo que siguen ahí, y hasta que no consigas que esa depresión remita del todo es un paciente con riesgo suicida grave.

Hablar del suicidio para prevenirlo

¿Qué consejos les dan a las personas que conviven con el paciente para que puedan ayudarle?

Una de las primeras cosas que les explicamos es que hay una creencia errónea muy extendida que considera que hablar sobre el suicidio incita a suicidarse, y es todo lo contrario; hay que hablar sobre lo que ha ocurrido, hay que preguntar a esa persona si desea repetirlo. Por ello, aconsejamos que se hable sobre el tema y se evalúe, igual que lo evaluamos nosotros, preguntándole directamente si tiene esa idea, si está especialmente triste, si le parece que la vida no tiene sentido…; la familia puede hablar sobre el tema en vez de negarlo. Y también les decimos que estén atentos, porque haber tenido un intento de suicidio es un factor de riesgo para tener un segundo intento, y lo que se ha visto es que un porcentaje altísimo de las personas que intentan suicidarse lo han comunicado previamente de alguna manera, a su médico, a sus familiares, a sus compañeros… Por eso, a los familiares de aquellos que están haciendo este tipo de amenazas siempre les decimos que se las tomen en serio, porque hay mucha tendencia a creer que es una manipulación, pero es muy raro que alguien se suicide sin haber advertido antes de que lo va a hacer.

Hay una creencia errónea muy extendida que considera que hablar sobre el suicidio incita a suicidarse, y es todo lo contrario; hay que hablar sobre lo que ha ocurrido, y hay que preguntar a esa persona si desea repetirlo

Es curioso, porque siempre había oído que la persona que se quiere suicidar de verdad no habla de ello…

Ese es uno de los mitos que intentamos desmontar, porque es al revés; de hecho, hay estudios que sugieren que más del 70% de las personas que se suicidan o lo intentan se lo han comentado a un médico de cabecera, a un médico de familia. Sí que hay gente que se quiere suicidar, pero cuando ya no ven esperanza ni encuentran otra salida mejor. Esa es la última opción.

He leído que no es conveniente que en los medios de comunicación se hable sobre los suicidios que se producen porque ejerce una especie de ‘efecto llamada’, ¿es eso cierto?

Sí, se ha visto que existe el ‘efecto llamada’; por ejemplo, cuando se suicida un famoso, por eso no se habla de los suicidios, y sobre todo de los suicidios en adolescentes, que son más vulnerables a esa influencia, pero no es lo mismo no hablar en los medios que no hablar directamente con el paciente, porque poder hablar cara a cara con esa persona sobre lo que está sintiendo, qué le lleva a pensar en el suicidio, a qué se puede agarrar para seguir viviendo…, eso alivia mucho el sufrimiento y disminuye el riesgo.

¿Qué iniciativas podrían llevar a cabo las autoridades sanitarias para prevenir el suicidio?

En primer lugar sería muy importante facilitar el acceso a los servicios de salud mental, a poder hablar con un psicólogo o un psiquiatra. Cada vez hay más estrategias por vía telefónica; hay servicios disponibles de emergencia o ayuda a los que la gente llama cuando se está sintiendo así, y eso también habría que mejorarlo. Quizás más información sobre el suicidio, no sobre los suicidios que se cometen, sino sobre qué es, por qué se produce, cómo pedir ayuda…, también ayudaría a prevenirlo. Para que no sea un tabú y la gente sepa que no son los únicos a los que les pasa y que hay sitios a donde acudir cuando uno tiene esas ideas

Abordaje de las emergencias psiquiátricas

Además de un intento de suicidio o del riesgo de que se produzca, ¿qué otras situaciones se consideran una emergencia psiquiátrica?

Un paciente con un brote psicótico agudo, que puede poner en peligro su vida o la de terceros, es una emergencia psiquiátrica, un paciente con un trastorno bipolar en fase maníaca, porque puede hacerse daño fundamentalmente a sí mismo con las conductas a las que le lleva esas alteraciones maniformes; esas son las emergencias psiquiátricas graves.

¿Cómo se aborda una emergencia psiquiátrica? ¿Cuáles son los pasos a seguir?

Las abordamos desde la urgencia en el hospital, que es donde nos encontramos esto, o si el paciente va a su centro de salud mental y el psiquiatra que le lleva habitualmente ve que se trata de un caso agudo y una emergencia lo manda al hospital y lo vemos en las urgencias psiquiátricas. Lo que normalmente hacemos primero es intentar una contención. Actuamos de menos a más; si es alguien con una ideación suicida y simplemente hablando, desahogándose, redirigiéndole, se calma esa angustia, podemos darle el alta; pero si vemos que existe un riesgo y evaluamos que su conducta es imprevisible, le ingresamos. En una crisis psicótica o en una crisis maníaca lo primero es medicar y, en la mayoría de los casos, ingresar hasta que el cuadro ceda.

Como consecuencia de la crisis económica se ha producido un aumento del consumo de psicofármacos en algunos países, entre ellos España, y los especialistas alertan de que se esta haciendo un uso excesivo de estos medicamentos. ¿Qué otras medidas pueden reducir el impacto de la crisis sobre la salud emocional?

Supongo que me preguntas a nivel sanitario, porque si consiguiéramos mejorar la situación económica y social la salud emocional también mejoraría. La primera medida es que la gente pudiera tener grupos de apoyo, y no tengan por qué pasar por la medicación; me refiero a acceso a grupos de terapia psicológica. Yo creo que habría que fomentar una mejor comunicación con las familias, con los amigos…, facilitar las habilidades de comunicación de la gente, y que se pudiera hablar sobre las dificultades que uno tiene por ejemplo a nivel económico; quitar ese estigma, porque ahora mismo hay mucha gente que está teniendo este tipo de trastornos por lo que le supone la pérdida de estatus social, y eso se debería hablar con mayor naturalidad, fomentar otros valores como la cooperación, la justicia… Es cierto que la crisis ha traído cosas malas, pero también ha mejorado mucho la solidaridad entre las personas, los ideales, la lucha social…, y todo eso puede contribuir a mantener una buena salud mental y evitar la necesidad de recurrir a los psicofármacos, que es verdad que es algo que ha ocurrido, que estamos psiquiatrizando la vida cotidiana.

La crisis ha traído cosas malas, pero también ha mejorado mucho la solidaridad entre las personas, los ideales, la lucha social…, y todo eso puede contribuir a mantener una buena salud mental y evitar la necesidad de recurrir a los psicofármacos

En el caso de los duelos, es un proceso que hay que pasar, y si no presenta complicaciones debería hacerse sin medicación, porque los fármacos te pueden ayudar en momentos puntuales, pero no son lo que va a resolver el duelo; el duelo hay que pasarlo. 

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Salud en cifras

50.000
días de trabajo se pierden cada año en Chile a causa de enfermedades mentales de origen laboral
'Fuente: 'Ministerio de Salud de Chile''

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