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Pruebas médicas
Resonancia Magnética Nuclear (RMN)
La resonancia magnética nuclear permite obtener imágenes detalladas del interior del cuerpo desde cualquier perspectiva, aportando información sobre patologías que no pueden verse con un TAC o una ecografía.
Escrito por Dr. Pablo Rivas, Especialista en medicina interna

Preparación para la resonancia magnética nuclear

Estas son las cuestiones que debes tener en cuenta a la hora de someterte a una resonancia magnética nuclear:

  •  Duración: la prueba se realiza en unos 30-60 minutos, aunque en ocasiones puede durar algo más.
  •  Ingreso: la prueba se puede hacer de forma ambulatoria.
  •  ¿Es necesario ir acompañado?: no hace falta ir acompañado, aunque puede ser de ayuda si le hace sentirse más relajado. En caso de que la prueba produzca mucha ansiedad, o si el paciente no puede estar quieto dentro del aparato, se suele dar una medicación relajante. En tal caso será necesario ir acompañado de alguien que le pueda llevar a casa.
  •  Medicamentos: no es necesario tomar ningún medicamento previo.
     
  •  Comida: depende del órgano que se va a estudiar. En algunas pruebas que incluyen el abdomen o la pelvis puede ser necesario no ingerir alimentos ni agua durante varias horas antes de la prueba.
  •  Ropa: puede llevar la ropa que desee, pero conviene que sea fácil de quitar. No conviene llevar objetos metálicos (pendientes, pulseras, etcétera), pues le solicitarán que los retire durante la prueba.
  •  Documentos: debe llevar el consentimiento informado, que es un papel donde le explican en qué consiste la prueba y sus posibles riesgos. Debe leerlo atentamente y llevarlo firmado. Debe llevar el volante de solicitud de la prueba.
  •  Contraindicaciones: no conviene hacer una resonancia magnética nuclear en los siguientes casos:
    • Si se tiene alergia a medios de contraste de la RMN como el gadolinio. En este caso se puede realizar la prueba sin contraste.
    • La presencia de material metálico en el cuerpo, como placas, tornillos, válvulas cardiacas, marcapasos, metralla, etcétera. Esto se debe a que todo los materiales son atraídos por el campo magnético que se crea dentro del aparato de resonancia y pueden ser peligrosos. Sin embargo, muchos materiales que se implantan en la actualidad permiten la realización de una RMN. Esta característica se refleja en las especificaciones del producto.
    • El uso de dispositivos intrauterinos (DIU), pues los DIU pueden tener sustancias metálicas como el cobre.
    • Pacientes con claustrofobia que no toleren estar dentro del aparato durante la prueba. En estos casos se puede realizar una sedación del paciente o usar aparatos de RMN abiertos.
    • Pacientes que no puedan permanecer quietos durante la prueba. También se puede solucionar este problema con sedación.
    • Pacientes muy obesos que no puedan meterse en el aparato. En este caso también se pueden usar aparatos de RMN abiertos.
    • Pacientes con insuficiencia renal o hepática grave, o con algunas enfermedades como la anemia de células falciformes, en los que el contraste puede empeorar el cuadro. En estos casos se puede realizar la prueba sin contraste.
    • En algunos casos de cirugía reciente sobre algún vaso sanguíneo.
    • Pacientes clínicamente “inestables”, es decir, que estén muy graves y puedan requerir alguna medicación, o incluso maniobras de reanimación cardiopulmonar urgentes, pues dentro de la máquina no podrán ser adecuadamente vigilados y puede ser complicada su atención.
  •  Embarazo y lactancia: no se conocen los riesgos que puede tener la prueba sobre el feto. Por ello, en general no se recomienda realizar la prueba durante el embarazo, especialmente durante el primer trimestre. El contraste que se usa, el gadolinio, atraviesa la placenta y el efecto que puede tener sobre el feto es desconocido. Sin embargo, si los beneficios de realizar la prueba superan los posibles riesgos se puede realizar la RMN siempre que la madre esté suficientemente informada. 

    Respecto a la lactancia, los fabricantes del medio contraste indican que no se debe amamantar al bebé durante 24-48 horas tras su administración. Sin embargo, las sociedades de radiología estadounidenses y europeas consideran que la cantidad de gadolinio que se excreta por la leche probablemente no tiene efectos tóxicos para el bebé. Por ello, basándose en los datos disponibles, sugieren que no hay riesgo en seguir amamantando. De todas maneras, aquellas madres que estén preocupadas por el mínimo riesgo que pueda tener sobre su hijo esta levísima exposición al contraste, pueden evitar la lactancia durante las 24 horas siguientes a la realización del procedimiento. Durante estas 24 horas la madre puede sacarse la leche por medio de una bomba y desecharla. En previsión de este periodo en el que no se va a dar de mamar, la madre también puede sacarse leche antes de la prueba, y almacenar la cantidad suficiente como para cubrir las necesidades del niño durante 24 horas.

Otras consideraciones

  • Conviene no hacer ejercicio inmediatamente antes de la prueba y estar lo más relajado posible, pues cualquier movimiento puede alterar el resultado.
  • Además de todos los objetos metálicos, hay que retirar cualquier parche que pueda tener sobre la piel, pues si llevan algo de contenido metálico pueden dar lugar a quemaduras.

Actualizado: 14 de Septiembre de 2017

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