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El diagnóstico de la psoriasis se apoya básicamente en los signos clínicos, dado que estos suelen ser bastante evidentes. El médico, en principio, procederá únicamente a examinar las lesiones y prescribir el tratamiento adecuado. Por lo general, este diagnóstico lo realiza un dermatólogo.

Si se trata de un caso leve puede ser algo más complicado llegar al origen de la lesión cutánea, ya que los signos de la psoriasis pueden confundirse con los de muchos otros trastornos de la piel.

En algunas ocasiones se realiza también una biopsia cutánea (extracción de una muestra de tejido y análisis microscópico de la misma) para confirmar el diagnóstico, o para descartar otros posibles trastornos dermatológicos.

Existen diversos niveles de gravedad de la psoriasis, que dependerá de la extensión de piel afectada, de cómo se desarrolle la enfermedad y cómo responda ante las terapias empleadas para controlarla y del impacto que causa la psoriasis en la calidad de vida del afectado. El sistema empleado para determinar su gravedad se conoce como PASI (Psoriasis area and severity index).

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