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Cáncer de testículo
La incidencia del cáncer de testículo está aumentando en los últimos años, sobre todo entre varones de 15 a 35 años, aunque se trata de un tumor ‘curable’. Conoce sus características, cómo detectarlo y cómo se trata.
Escrito por Dr. Juan José Tafalla García, Oncólogo médico, Hospital Sanitas La Zarzuela de Madrid

Diagnóstico del cáncer de testículo

Un diagnóstico temprano del cáncer de testículo es la mejor oportunidad para la curación. El diagnóstico es relativamente sencillo en todo varón con una masa testicular, si tenemos presente esta posibilidad, la gran mayoría se diagnostican explorando el testículo.

El diagnóstico diferencial de una masa testicular para distinguirlo de otros problemas debe incluir torsión testicular, epididimitis (inflamación del epidídimo, el tubo encargado del almacenaje de los espermatozoides en el testículo) u orquiepididimitis (inflamación combinada del testículo y su epidídimo). Problemas menos frecuentes son el varicocele, hidrocele (acumulación de líquido en la túnica vaginal), hernia, hematoma, espermatocele (una especie de quiste en el epidídimo) o el goma sifilítico (nódulo necrosado).

Autoexploración de los testículos

Pruebas para diagnosticar un cáncer de testículo

Una vez sospechado el tumor, se realizan las siguientes pruebas diagnósticas para confirmar o descartar su presencia:

  • Una ecografía testicular (es la técnica de elección por su elevada sensibilidad).
  • Se completa el diagnóstico de extensión con un TAC toraco-abdomino-pélvico. El PET-TAC suele tener una utilidad limitada en estos casos por la elevada frecuencia de falsos negativos
  • Analítica de sangre completa con hemograma, bioquímica con marcadores tumorales: alfafetoproteína (AFP) y la fracción ‘beta’ de la hormona gonadotropina coriónica (BHCG), ya que la fracción ‘alfa’ es común a otras hormonas y la LDH. Estos  marcadores se encuentran elevados en el 80-85% de los pacientes con tumores germinales no seminomatosos (incluso no metastásicos), la elevación de estos marcadores es menor en los seminomatosos (20%), y nunca se elabora AFP en los seminomas puros. La elevación individual o conjunta de los marcadores tumorales no tiene la suficiente sensibilidad o especificidad para establecer el diagnóstico de tumor testicular en ausencia de confirmación histológica, pero la monitorización de estos marcadores es especialmente útil para el seguimiento tras el tratamiento (tanto la cirugía como la administración de quimioterapia).

La biopsia testicular no está contemplada como parte del estudio, ya que se puede producir una diseminación tumoral dentro del saco escrotal o diseminación linfática a ganglios inguinales o retroperitoneales.

Actualizado: 29 de Marzo de 2019

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