El tratamiento de la poliomielitis en sí consiste en su prevención mediante la vacuna antipoliomielítica que se debe administrar en la infancia. La vacuna activa al sistema inmune para que identifique y elimine el virus de la polio de nuestro cuerpo si entramos en contacto con él. Si se administrada repetidas veces procura protección de por vida.

Por desgracia, si un niño se infecta por el virus de la polio no existe un tratamiento efectivo llegado a ese punto. Si aparece una polio subclínica, se debe tratar con las medidas generales que se emplean en el caso de la gastroenteritis (dieta blanda, hidratación con suero oral, etcétera) y de un cuadro febril viral (paracetamol y reposo).

Si aparece una meningitis, se deberá comprobar que tiene un origen viral; si es así, su tratamiento es sintomático de cualquier modo.

La dificultad del diagnóstico y la inexistencia de un tratamiento eficaz hacen que la poliomielitis sea una enfermedad sin curación y cuyas consecuencias devastadoras sean inevitables en muchos casos. Su prevención, por tanto, resulta completamente imprescindible.

Creado: 20 de agosto de 2013

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