Síndrome de piernas inquietas
El SIP es un trastorno neurológico que produce un sinfín de reacciones molestas, sobre todo en las extremidades inferiores, que hace que el afectado no pueda dejar de moverlas. Te damos consejos para controlarlo.

Revisado por:

Esperanza López

Presidenta de la Asociación Española de Síndrome de Piernas Inquietas (AESPI)

Causas y tipos de síndrome de piernas inquietas

Actualizado: 22 de septiembre de 2021

A pesar de la múltiples investigaciones realizadas, la causa del síndrome de piernas inquietas (SPI) no está clara aún. Sin embargo, se barajan varias posibilidades que dan origen a los distintos tipos de SPI:

  • Síndrome de piernas inquietas primario o familiar: es el que se produce por causas genéticas. Los expertos aseguran que existen varios cromosomas relacionados y están investigando en esta línea. Se estima que el 66% de los pacientes con SPI tienen al menos un familiar de primer grado afectado (hermanos, padres, hijos). Desde la Clínica Mayo apuntan que el SPI suele ser hereditario cuando sus síntomas comienzan antes de los 40 años.
  • Síndrome de piernas inquietas secundario: surge como resultado de otra enfermedad, generalmente anemia y bajo nivel de hierro en la sangre, y otras patologías crónicas como neuropatía periférica, diabetes, insuficiencia renal o artritis reumatoide, o incluso tras daños en la médula espinal.

    También, durante los últimos meses de embarazo, entre el 15 y el 20% de las mujeres desarrollan SPI secundario. Lo normal es que los síntomas desaparezcan en las cuatro semanas posteriores al parto, sin embargo sí parece darse una relación entre el número de embarazos y las probabilidades de desarrollar SPI crónico, según apunta desde la Asociación Española de SPI.
  • Síndrome de piernas inquietas idiopático (de causa desconocida): se le denomina así cuando no existen precedentes familiares de SPI y la persona no tiene ninguna enfermedad que se relacione con esta afección.

Factores implicados en que se desencadene el SPI

En cualquier caso, los especialistas apuntan que el SPI se debe a un trastorno del sistema dopaminérgico, encargado de generar dopamina, una sustancia natural producida en el cerebro que es ineludible para controlar el movimiento. Y esta alteración es la que provoca los síntomas característicos del síndrome de piernas inquietas.

Un estudio publicado en 2018 en Neurology sugería que el síndrome de piernas inquietas podría tener su origen en una alteración en la corteza somatosensorial del cerebro –donde se procesan las sensaciones–.

Algunos otros factores no causan el síndrome de piernas inquietas, pero sí pueden favorecerlo o hacer que empeoren sus síntomas: desde determinados fármacos (antidepresivos, litio, antipsicóticos, medicamentos para las naúseas, la presión arterial o la alergia…), al consumo excesivo de sustancias como café, tabaco o alcohol, el estrés o el sedentarismo.

Creado: 13 de febrero de 2012

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