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Traqueítis
La traqueítis, que afecta a niños pequeños y adolescentes, es una infección de la tráquea que provoca su inflamación y dificulta la respiración. Se trata de una enfermedad grave que precisa atención hospitalaria.
Escrito por Dra. Sari Arponen, Especialista en Medicina Interna y enfermedades infecciosas del Hospital Universitario de Torrejón

Tratamiento de la traqueítis bacteriana

Tratamiento de la traqueítis bacteriana

La parte inicial prioritaria del tratamiento de la traqueítis bacteriana infantil es mantener la vía aérea permeable para que el paciente pueda respirar. Inicialmente se puede administrar oxígeno humidificado por una mascarilla o unas gafas nasales. Es importante la valoración de los síntomas y de los datos objetivos, como la saturación de oxígeno, para determinar el grado de afectación respiratoria.

La broncoscopia que permite el diagnóstico tiene su importancia también en el tratamiento, y puede ser necesario realizar esta prueba de forma repetida para lavar y eliminar las secreciones y las membranas purulentas de la tráquea mientras se mantenga activo el proceso infeccioso e inflamatorio que obstruye la vía aérea.

En una traqueítis bacteriana infantil es frecuente la necesidad de intubación endotraqueal para asegurar una oxigenación adecuada. Se inserta un tubo por la boca que se conecta a una máquina, con el niño sedado, para que pueda respirar. Durante la evolución puede ser necesaria la realización de una traqueostomía, un orificio en la piel y la tráquea, para mantener la vía aérea en funcionamiento con una cánula que permita el paso de aire.

Los antibióticos son la otra pieza clave e indispensable del tratamiento de la traqueítis bacteriana infantil. Se suelen utilizar dos antibióticos en combinación para cubrir los gérmenes que producen traqueítis: los más frecuentemente usados son vancomicina o clindamicina, con una cefalosporina o una quinolona.

No hay ninguna medida preventiva realmente eficaz contra la traqueítis bacteriana infantil. Se recomienda vacunar a los niños según el calendario vigente del sistema de salud correspondiente para protegerlos del neumococo, el Haemophilus influenzae, el sarampión y la gripe. Además, es conveniente que vivan en un ambiente sin exposición al humo del tabaco ni a la contaminación atmosférica.

Actualizado: 22 de Octubre de 2018

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