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Traqueítis
La traqueítis, que afecta a niños pequeños y adolescentes, es una infección de la tráquea que provoca su inflamación y dificulta la respiración. Se trata de una enfermedad grave que precisa atención hospitalaria.
Escrito por Dra. Sari Arponen, Especialista en Medicina Interna y enfermedades infecciosas del Hospital Universitario de Torrejón

Síntomas de la traqueítis

Síntomas de la traqueítis

En los niños con traqueítis bacteriana la mayoría de las veces esta se precede en los días previos de un cuadro de infección respiratoria viral, con tos, mucosidad nasal, y a veces febrícula. Otras veces, afortunadamente de forma menos frecuente, la traqueítis bacteriana aparece de forma brusca, con un desarrollo en menos de 24 horas de un cuadro muy grave desde el inicio.

Los síntomas propios de la traqueítis en los niños se deben sobre todo a la obstrucción de la vía aérea. La tráquea de los niños es estrecha y, por este motivo, cuando se inflama es más probable que pueda acabar obstruida.

En los adultos los síntomas de la traqueítis suelen ser similares, aunque más leves, y a menudo con dolor por detrás del esternón.

Los síntomas y manifestaciones más frecuentes de la traqueítis son:

  • La fiebre, aunque no siempre está presente. Puede ser una fiebre alta, de hasta 39-40ºC.
  • El estridor: es un ruido característico, agudo, al paso del aire por la tráquea inflamada.
  • La tos profunda, que se ha descrito como metálica o como un ladrido. A veces se pueden expulsar membranas. En los niños la tos de la traqueítis no es dolorosa.
  • La dificultad respiratoria, que puede llegar a ser muy grave.

Otros síntomas de traqueítis menos frecuentes

Otros síntomas menos frecuentes son el babeo (por no tragar la saliva), el dolor de cuello, la dificultad para respirar tumbado boca arriba, la dificultad para tragar, las alteraciones de la voz y la pérdida de conocimiento.

Si la obstrucción de la vía aérea es extrema la piel se puede volver azulada, y pueden aparecer somnolencia o alteraciones del comportamiento por la bajada de oxígeno en sangre, o por la subida de dióxido de carbono.

Síntomas como la ronquera, la mucosidad nasal o las erupciones cutáneas, están más relacionados con la infección viral precedente.

Sin un tratamiento adecuado se puede llegar a la sepsis (una afectación muy grave del estado general por la infección, sobre todo si las bacterias pasan a la sangre), o a la parada respiratoria (en los casos de obstrucción extrema de la vía aérea).

Actualizado: 22 de Octubre de 2018

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