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Bebés y niños
Roséola
La roséola o exantema súbito se caracteriza por fiebre de hasta 40 grados seguida de un sarpullido rosado que no causa picor. Es una infección benigna que cura sin secuelas, pero conviene conocer sus síntomas y tratamiento.
Escrito por Dra. María Teresa Romero Rubio, Pediatra

Qué es la roséola y causas

La roséola, exantema súbito o ‘fiebre de los tres días’, es una infección vírica típica de la infancia, especialmente en los niños pequeños, de seis meses a tres años. El cuadro clínico es muy característico: fiebre elevada (de hasta 39-40 grados) durante tres días, y aparición de una erupción cuando desaparece la fiebre en forma de manchas rosadas que no producen picor. Es una infección banal que no necesita un tratamiento específico y se resuelve de forma espontánea en menos de una semana.

Se llama también ‘sexta enfermedad’ porque fue descrita en este orden dentro de las enfermedades exantemáticas propias de la infancia (es decir, las que producen sarpullido en la piel y fiebre). Las otras son escarlatina, sarampión, rubeola, varicela y eritema infeccioso. De éstas, sólo la escarlatina está producida por una bacteria y se trata con antibióticos; las demás son enfermedades víricas.

Causas de la roséola

La roséola es una infección vírica producida por dos tipos de virus herpes, el virus herpes humano 6 (80-90% de los casos) y el virus herpes humano 7 (en el 10-20% restante). Según las series varía entre 70-90%, pero en cualquier caso es el herpes 6 el que es mucho más frecuente. Estos tipos de virus herpes son de la misma familia que los que producen el herpes labial, la varicela o el herpes zoster, aunque tienen distintas características que estos.

Prácticamente todos los niños pasan la roséola en la infancia, ya que es una infección muy contagiosa. Es raro que aparezca en lactantes menores de seis meses, porque hasta esa edad suele haber anticuerpos maternos que han pasado a través de la placenta y ejercen una función protectora en el bebé.

El virus que produce la enfermedad afecta únicamente a humanos. Como el resto de virus herpes de su familia, una vez pasada la infección se quedan dormidos en el organismo, y los adultos que la han pasado, incluso sin haber tenido síntomas, pueden eliminar el virus a través de las vías respiratorias, infectando a los pequeños. Lo mismo ocurre con los niños que ya han pasado la enfermedad. Las infecciones ocurren durante todo el año, sin un patrón estacional característico. Por eso es tan frecuente, debido a su elevada contagiosidad. La buena noticia es que se resuelve sin complicaciones. La roséola es siempre una infección adquirida, no congénita. 

Actualizado: 25 de Abril de 2017

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'Fuente: 'Primer Informe Nacional de Ahogamientos de Menores''