La varicela es una enfermedad muy contagiosa, característica de la infancia, producida por el virus varicela-zoster (VZV). La mayoría de los casos se producen en niños menores de 10 años, siendo especialmente frecuente el contagio en escuelas y guarderías. La afectación en bebés es rara, representando menos del 1%. La distribución de este virus es universal, y aunque hay casos durante todo el año, se observa un pico de incidencias en invierno y en primavera.

La primera vez que el virus infecta a una persona se produce la varicela. Después, el virus se queda latente en el cuerpo por un tiempo indefinido, y al cabo del tiempo puede reactivarse y expresarse en forma de otra enfermedad más grave denominada herpes zóster.

La varicela es una enfermedad benigna, y aunque puede producir complicaciones, su mortalidad mundial en personas sin defectos de la inmunidad no llega a 2 casos por 100.000 habitantes. En casos de inmunodepresión, las complicaciones pueden aparecer en una tercera parte de los casos y alcanzar una mortalidad en torno al 20%.

Cómo se contagia la varicela

La varicela sólo se transmite de persona a persona. Se considera contagiosa desde los tres días antes de la aparición de las vesículas hasta cinco días después de su erupción. El contagio puede ser por:

Contacto directo

  • Con las lesiones de la piel.
  • Por vía aérea, mediante las secreciones que son expulsadas del tracto respiratorio al toser o estornudar.

Contacto indirecto

  • A través de objetos contaminados (aunque esta forma es poco frecuente).

Al ser una enfermedad muy contagiosa, que se transmite con facilidad, es conveniente aislar al paciente para evitar que contagie a otras personas.

También existe la posibilidad de contagio intrauterino de madre a feto, si la madre adquiere la infección en forma de varicela o herpes zoster en los dos primeros trimestres del embarazo, dando lugar al síndrome de la varicela congénita (2% de los casos).

Creado: 4 de agosto de 2010

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