18 de mayo de 2012

¿No sabes dónde has dejado las llaves? ¿Cuándo es el cumpleaños de tu mujer? Si tu cerebro te juega malas pasadas, es hora de poner a trabajar tu memoria para que esos continuados despistes se conviertan en cosa del pasado.
La memoria es la capacidad mental que nos permite, mediante procesos asociativos inconscientes, guardar y recuperar aquello que hemos ido aprendiendo en el día a día, lo que hemos vivido, visto, dicho u oído.
Como un ordenador, la memoria de los seres humanos pasa por tres procesos para almacenar esa información que luego usaremos. Así, debe codificar dicha información, después debe guardarla para, por último, poder recuperarla. Aunque hay diferentes formas de clasificar la memoria, una de las divisiones más típicas es la que establece que hay una memoria a corto plazo (aquí los pasos de guardado y recuperación desaparecen) y otra a largo plazo.
Aunque son muchos los que piensan que los problemas de memoria son cosas de abuelos, lo cierto es que la memoria y otros procesos cognitivos empiezan a deteriorarse a partir de los 45 años, según un reciente estudio publicado por el Centro de Investigación en Epidemiología y Salud Pública de Francia y el University College London de Reino Unido.
Los primeros síntomas suelen ser pequeños despistes, fallos en las palabras o en la comunicación o desorientación, momento en el que es conveniente acudir al médico especialista para que determine si es un deterioro cognitivo normal o la antesala de alguna enfermedad degenerativa como el Alzheimer.
Pero lo ideal para prevenir todo este tipo de problemas es trabajarla a diario mediante unos sencillos trucos.
“Para ir al psicólogo no es necesario estar loco: la salud mental es un derecho, no un excentricismo"
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Fuente: Organización Mundial de la Salud (OMS)