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Dieta y nutrición
Cocinar con flores
Las flores han pasado de ser un elemento decorativo y aromatizador en la cocina a ser protagonistas de numerosas recetas. Descubre sus posibilidades y cuáles son las más recomendadas en según qué platos.
Escrito por Adriana Hernández, Periodista experta en nutrición y vida sana

Flores en el plato

Estamos acostumbrados a incluir en nuestros platos cierto tipo de plantas que forman ya parte de nuestra vida. Es el caso de la albahaca en la pasta, del perejil en las carnes, del laurel en los guisos de cocción lenta, de la menta en los postres o de la hierbabuena en los famosos mojitos cubanos. Eso sí, ¿y las flores? ¿Te atreverías a servir una ensalada en la que fueran ellas las protagonistas? ¿Y a condimentar con flores tartas o quesos? Cada vez más gente lo hace y queda encantada con sus resultados. Te invitamos a que te adentres en este colorido mundo.

La cocina oriental se nos adelanta en muchas cosas, los asiáticos llevan ya años utilizando las flores en sus menús y, si ahora no dan de sí los locales nacionales con incorporan el sushi entre su oferta gastronómica, dentro de poco ocurrirá con las flores. Todavía no son muchos los restaurantes que las ofrecen ni los mercados que las distribuyen, pero la rosa, el jazmín, la caléndula, la capuchina, la flor del calabacín, de la rúcula o la roja amapola se pueden utilizar dentro de nuestra cocina y no sólo para adornar los balcones.

Lo único que debes tener en cuenta si te decides a introducirlas en tus platos es que no se deben utilizar plantas de floristería, ya que pueden tener algunos productos químicos para potenciar su crecimiento y producción. Por ello, lo mejor es que las flores que vayas a utilizar sean silvestres o, por qué no, recién cogidas de nuestro jardín si tenemos esa posibilidad. Hazles ya un hueco a estos preciosos ejemplares y disfrútalos también en el paladar.

Olor, pero también sabor

Además de tener un uso decorativo en tartas, pasteles y cupcakes, ciertas flores pueden aromatizar y colorear desde quesos y mantequillas a ensaladas y platos de pescado o de carne. De hecho, la caléndula, ya se utilizaba antiguamente como sustituto del azafrán para tiznar ciertas preparaciones. Esta flor tiene un regusto amargo y picante, por lo que tendrás que combinarla con otras más suaves como pétalos de rosa silvestre o de amapola.

Actualizado: 1 de Agosto de 2017

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