Tumores cerebrales
Escrito por Esther Martín, estudiante de medicina de la Universidad de Alcalá de Henares
Un tratamiento adecuado permite que hasta uno de cada tres afectados por un tumor cerebral siga vivo a los cinco años del diagnóstico. Pero a veces se confunde con otras patologías. Conoce sus síntomas.

Síntomas de los tumores cerebrales

Los tumores cerebrales producen síntomas y signos neurológicos que se dividen en focales y generales. Estos síntomas varían según la localización del tumor. Así, los tumores de crecimiento rápido presentan manifestaciones clínicas mucho antes que los de crecimiento lento.

Los síntomas focales (locales) incluyen convulsiones, paresias (parálisis), afasias (dificultad para comprender y elaborar el lenguaje), apraxias (incapacidad para realizar movimientos), agnosias (alteración de la memoria), afección de pares craneales (nervios cerebrales), etcétera. Estos síntomas focales son producidos por la masa tumoral y también por el edema peritumoral (líquido que rodea al tumor).

Los síntomas generales se atribuyen a un aumento de la presión intracraneal. La hipertensión intracraneal puede estar producida por la propia masa tumoral, por el edema peritumoral, por obstrucción del flujo del LCR (líquido cefalorraquídeo, en el que está inmerso el sistema nervioso central), por obstrucción del sistema venoso cerebral, o por un bloqueo de la absorción del LCR. Estos síntomas generales incluyen trastornos mentales, cefaleas, náuseas y vómitos, mareos, convulsiones generalizadas y papiledema (líquido en el ojo). También es común observar alteraciones de la personalidad, cefaleas (a veces de predominio nocturno o matinal), mareos y náuseas, en fases iniciales.

En los pacientes con hipertensión intracraneal se observan con frecuencia síntomas y signos focales denominados de falsa localización, que se deben al desplazamiento del tejido cerebral de un compartimiento intracraneal a otro. Los síntomas más frecuentes son: apatía (indiferencia emocional), incontinencia urinaria y desequilibrio de la marcha, parálisis unilateral o bilateral del VI par craneal, ptosis (caída del párpado superior del ojo), midriasis (dilatación de la pupila), hemiparesia ipsilateral (parálisis de la mitad del cuerpo) y Babinski bilateral (reflejo infantil, anormal en el adulto, que consiste en abrir en abanico los dedos del pie tras ser frotada con firmeza la planta del mismo), convulsiones focales o generalizadas, y signos de afectación corticospinal.

Otros síntomas que pueden hacer sospechar la presencia de un tumor son:

  • Somnolencia y alteraciones en la lucidez mental.
  • Dificultad para deglutir.
  • Temblor de manos.
  • Debilidad, entumecimiento u hormigueo en un lado del cuerpo.
  • Falta de equilibrio y coordinación en los movimientos.
  • Vértigo.
  • Alteraciones de los sentidos y en la capacidad para percibir ciertos estímulos (cambios de temperatura, dolor...).
  • Pérdida del control de esfínteres.
  • Cambios en el estado de ánimo, la personalidad y la conducta.
  • Problemas para leer o escribir.
 

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Actualizado: 28/11/2012

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