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‘Sumisión química’, anular la voluntad con fines delictivos

El empleo de sustancias psicoactivas con el objetivo de anular la voluntad de una persona y facilitar la comisión de un delito, desde una violación a un robo, se conoce como ‘sumisión química’ y es cada vez más frecuente.
‘Sumisión química’, anular la voluntad con fines delictivos

En el caso de los abusos sexuales cometidos bajo 'sumisión química' es habitual que el agresor pertenezca al entorno de la víctima, y que ésta tema que la gente juzgue su comportamiento.

La sumisión química consiste en administrar a una persona una sustancia psicoactiva con el objetivo de anular su voluntad y nublar su memoria, y que resulte muy fácil abusar de ella. Es una táctica que se suele emplear en las violaciones –se estima que está detrás de entre el 20 y el 30% de las agresiones sexuales–, pero que también se utiliza cada vez más en otras actividades delictivas como el robo a personas mayores.

Las sustancias que se suelen emplear para someter a las víctimas son el alcohol, las benzodiacepinas y el gamma hidroxibutirato (GHB), popularmente conocido como ‘éxtasis líquido’, y aunque se considera que la sumisión química es un auténtico problema de salud pública, su incidencia real no se conoce, entre otras cosas porque muchas de las víctimas no denuncian, o lo hacen al cabo de bastante tiempo, cuando ya no es posible detectar las drogas en su organismo.

La escasez de denuncias puede deberse también a que los afectados se sienten en parte responsables de lo ocurrido; en el caso de los abusos sexuales, por ejemplo, es habitual que el agresor pertenezca al entorno de la víctima y que ésta tema que la gente juzgue su comportamiento. Y en otros casos porque la sustancia consumida provoca una pérdida de memoria, y el agredido no es capaz de recordar los detalles ni puede explicar de forma coherente lo sucedido.

Cómo actuar ante una agresión con ‘sumisión química’

Ante la sospecha de haber sido agredido bajo los efectos de una sustancia que te han suministrado sin tu consentimiento, es muy importante:

  • Acudir de inmediato a un centro sanitario para que te realicen algún análisis de sangre u orina que detecte en tu organismo la presencia de los tóxicos empleados por el agresor, y que pueden desaparecer sin dejar rastro si transcurre demasiado tiempo antes de las pruebas.
  • Si es posible, aporta también muestras no biológicas, como restos de las bebidas o alimentos sospechosos, o los recipientes que los contenían, para que también sean analizados.
  • Denunciar, incluso en el caso de que hayas consumido la sustancia de forma voluntaria, ya que el que aprovecha tu estado de indefensión para abusar de ti está cometiendo igualmente un delito.
  • Pedir ayuda a una persona de confianza. Muchas víctimas se sienten culpables de lo sucedido, y pueden también sufrir estrés postraumático, por lo que es fundamental expresar lo que sientes y solicitar ayuda profesional para recuperar la seguridad perdida en caso necesario.

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1%
de la población padece algún trastorno del espectro autista (TEA)
'Fuente: 'Fundaciones del ámbito social y de salud, Ampans y Althaia''

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