Las bacterias podrían influir en el desarrollo de diabetes tipo 2

Encuentran una asociación entre la presencia de determinadas bacterias y el desarrollo de diabetes tipo 2 en personas con obesidad grave, y lo atribuyen a que dichas bacterias dificultan la regulación de los niveles de glucosa.
Escrito por: Eva Salabert

11/03/2020

Problemas de obesidad y diabetes

La sangre, el hígado y algunos depósitos de grasa en el abdomen de los pacientes con diabetes tienen una composición bacteriana diferente a la de personas que no son diabéticas, según ha descubierto un grupo de científicos de la Universidad de Laval y el Québec Heart and Lung Institute (IUCPQ) y la Universidad McMaster (Canadá), lo que indica que las bacterias podrían estar involucradas en el desarrollo de esta enfermedad endocrina.

Para realizar el estudio, que se ha publicado en Nature Metabolism, los investigadores obtuvieron muestras de sangre y tejido de 40 personas que se sometieron a cirugía bariátrica; en concreto, las muestras de tejido pertenecían al hígado y tres zonas del abdomen donde se acumulaban depósitos de grasa. La mitad de estos individuos tenían diabetes tipo 2, mientras que los demás no eran diabéticos pero presentaban resistencia a la insulina –un estado prediabético–.

Estos expertos identificaron material genético bacteriano en todos los tejidos examinados, y consiguieron determinar la firma bacteriana de cada uno de ellos, concluyendo que:

  • La abundancia relativa de bacterias cambiaba en los diferentes tejidos, llegando al máximo en el hígado y el epiplón mayor (un tejido graso que une el estómago con el colon transverso y que actúa como defensa contra las toxinas y la infección). Ambos órganos intervienen en la regulación metabólica.
  • La firma bacteriana es específica de cada tejido.
  • La composición bacteriana de cada tejido es diferente en individuos diabéticos y no diabéticos.

André Marette, profesor de la Facultad de Medicina e investigador del Centro de Investigación del Instituto Universitario de Cardiología y Neumología de Quebec, ha explicado que sus hallazgos sugieren que en los pacientes con obesidad grave las bacterias o fragmentos de bacterias se asocian al desarrollo de diabetes tipo 2.

Alteración de la barrera intestinal en diabéticos obesos

Según los investigadores lo más probable es que el material genético bacteriano que han encontrado en los tejidos analizados proceda del intestino porque la barrera intestinal es más permeable en las personas con sobrepeso y diabetes, según asegura el profesor Marette, que añade que la hipótesis del equipo es que las bacterias vivas o los fragmentos de bacterias atraviesan dicha barrera desencadenando un proceso inflamatorio, que en última instancia impide que la insulina realice su función, que consiste en regular los niveles de glucosa en la sangre actuando sobre los tejidos metabólicos.

Bacterias vivas o fragmentos de bacterias atraviesan la barrera intestinal desencadenando un proceso inflamatorio que impide a la insulina regular los niveles de glucosa en la sangre

Respecto a las características del material genético que han identificado estos científicos en los tejidos durante el estudio, han comprobado que una parte pertenece a bacterias patógenas, pero también han detectado material genético correspondiente a bacterias que han demostrado tener efectos beneficiosos para la salud, por lo que podrían proteger a los individuos obesos contra la inflamación y el desarrollo de diabetes.

Bacterias probióticas para combatir la diabetes

Marette ha declarado que su próximo objetivo es determinar si las bacterias que han encontrado en el hígado y los depósitos grasos de la personas que padecen obesidad grave también están presente en personas con sobrepeso u obesidad moderada, y que también quieren observar si las bacterias nocivas halladas en los tejidos pueden desencadenar diabetes tipo 2 en un modelo animal.

Por último, también desean averiguar si ciertas bacterias beneficiosas presentes en estos tejidos se podrían emplear para prevenir la aparición de la enfermedad, ya que en caso de que así sea podrían conducirles a una nueva familia de bacterias probióticas que permitieran elaborar nuevas terapias basadas en este tipo de bacterias para combatir la diabetes.

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