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La enfermedad de Crohn es más complicada en los niños

La enfermedad de Crohn es una patología inflamatoria crónica de carácter autoinmune que presenta más complicaciones en edad pediátrica, porque en niños y adolescentes puede afectar a la absorción de nutrientes.
Un médico examina el abdomen de un niño

Los niños y adolescentes con enfermedad de Crohn tienen más riesgo de sufrir desnutrición, retraso en el crecimiento y osteoporosis.

20 de Mayo de 2016

La enfermedad de Crohn (EC) es una patología inflamatoria autoinmune crónica que, junto a la colitis ulcerosa, forma parte de lo que se conoce como Enfermedad Inflamatoria Intestinal, cuya incidencia se ha triplicado en los últimos años. La EC presenta más complicaciones en los niños que en los adultos, porque en los menores puede afectar a ciertas partes del intestino que desempeñan un papel fundamental en la absorción de nutrientes, lo que supone un mayor riesgo de desnutrición y retraso en el crecimiento.

Como ha explicado el Dr. Víctor Navas, gastroenterólogo infantil del Hospital Materno Infantil de Málaga, la enfermedad de Crohn pediátrica suele ser más extensa y afectar mayoritariamente a íleon y colon, y de manera variable a zonas del intestino delgado en las que se absorben los nutrientes. Además, se suele manifestar entre los 12 y los 16 años, una etapa en la que el crecimiento y la formación de hueso se producen de forma más rápida, por lo que existe un riesgo mayor de que el paciente sufra desnutrición, retraso en el crecimiento y osteoporosis.

Los síntomas de la enfermedad de Crohn como el dolor abdominal, la pérdida de peso y la diarrea, pueden confundirse en sus primeras fases con otras patologías gastrointestinales

Los síntomas de la enfermedad de Crohn como el dolor abdominal, la pérdida de peso y la diarrea, pueden confundirse en sus primeras fases con otras patologías gastrointestinales, y los expertos advierten de la necesidad de un diagnóstico precoz para evitar complicaciones (déficit nutricional, fístulas, oclusión intestinal, problemas dermatológicos, oculares, reumatológicos…), y de la importancia de identificar a aquellos pacientes pediátricos que presentarán una evolución más complicada para prescribir la terapia más apropiada en cada caso.

Así, y como ha señalado el Dr. Javier Martín de Carpi, gastroenterólogo infantil del Hospital Sant Joan de Déu de Barcelona, en los pacientes en que se considere que podrían tener un mal curso de la enfermedad el objetivo debe ser lograr una respuesta efectiva y prolongada empleando los fármacos adecuados para ello, como los anti-TNF, que en la actualidad forman parte del tratamiento de la EC en fases más precoces para controlar los mecanismos inflamatorios que la caracterizan de manera más eficaz.

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