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Un antiguo fármaco limita el daño cardíaco del infarto

Investigadores españoles descubren un nuevo mecanismo de acción del metropolol, que inhibe la función de células sanguíneas para evitar que desencadenen un proceso inflamatorio que daña el corazón tras un infarto.
Paciente tomando fármacos después de un infarto

El precio del metropolol es inferior a dos euros.

21 de Abril de 2017

La administración precoz del fármaco metropolol puede limitar las secuelas que se originan durante un infarto de miocardio, según han comprobado investigadores del Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares Carlos III (CNIC), que han descubierto que este medicamento tiene la capacidad de inhibir la acción inflamatoria de un tipo de células sanguíneas denominadas neutrófilos y, al reducirse la inflamación, disminuye el daño que sufre el corazón posinfarto.

La función de los neutrófilos es combatir las infecciones que se producen en el organismo pero en el caso del infarto, que no es una enfermedad infecciosa, estas células tienen una respuesta exagerada contra el corazón, provocando la muerte de células cardíacas que habían logrado sobrevivir al infarto, por lo que deterioran aún más este órgano.

Los investigadores han identificado el mecanismo por el cual el metropolol impide que se desencadene el proceso inflamatorio que daña el corazón tras un infarto de miocardio

El Dr. Borja Ibáñez, Director del Departamento de Investigación Clínica del CNIC, cardiólogo en el Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz, ha explicado que cuando una persona sufre un infarto lo más importante es restablecer cuanto antes el flujo sanguíneo, pero esto provoca que los neutrófilos de la sangre desencadenen un proceso inflamatorio que lesiona el corazón y deja, en muchos casos, secuelas graves en el paciente que afectan a su salud y tienen un elevado coste para el sistema sanitario.

Los científicos, liderados por el Dr. Ibáñez, realizaron un estudio –que ha durado siete años y se acaba de publicar en Nature Communications– que demuestra que al administrar tempranamente metoprolol, un fármaco betabloqueante que se lleva usando más de 30 años y cuyo precio es inferior a dos euros, este actúa sobre los neutrófilos y altera su efecto inflamatorio, un hallazgo que contribuirá a minimizar las secuelas del infarto.

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