La OMS expone sus dudas sobre la vacuna rusa contra el COVID-19

La vacuna rusa contra el COVID-19 –Sputnik V– que ya ha comenzado a administrarse en este país a grupos vulnerables como los sanitarios, no cuenta con el respaldo de la OMS, que señala que deberá seguir los trámites establecidos.
Escrito por: Eva Salabert

12/08/2020

La OMS expone sus dudas sobre la vacuna rusa contra el coronavirus

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha expresado sus dudas acerca de la eficacia y seguridad de la vacuna contra el coronavirus que acaba de ser registrada por Rusia –con el nombre de Sputnik V– tras probarse solo en 76 personas, y advierte que deberá seguir los trámites de precalificación y revisión establecidos para este tipo de fármacos, ya que, como ha señalado en rueda de prensa el portavoz del organismo, Tarik Jasarevic, "acelerar los progresos no debe significar poner en compromiso la seguridad".

El presidente de Rusia, Vladimir Putin, asegura que Sputnik V ha superado todas las pruebas necesarias y ha demostrado su capacidad para conseguir una "inmunidad estable" frente al SARS-CoV-2, y que una de sus hijas ha sido vacunada y se siente "bien". El mandatario ha añadido que espera que pronto puedan comenzar a producir este medicamento en masa, aunque la vacunación en su país será voluntaria.

El certificado de registro de la vacuna rusa solo permite que se administre a ciudadanos de grupos vulnerables, como sanitarios y adultos mayores

El certificado de registro de la vacuna rusa, que ha sido desarrollada por el Gamaleya Research Institute of Epidemiology and Microbiology en Moscú, permite que sea administrada únicamente a un reducido número de ciudadanos de grupos vulnerables, como los profesionales médicos y las personas mayores, y no se administrará a toda la población hasta enero de 2021, probablemente después de que finalicen ensayos clínicos más amplios.

Vacunas contra el COVID-19 en estudio

La OMS tiene actualmente registrados 160 proyectos de vacunas para prevenir el COVID-19, y 26 están en fase de pruebas clínicas, varias en ensayos clínicos en fase III en los cuales se prueban en grandes cohortes formadas por miles de personas para monitorizar su eficacia y potencial toxicidad antes de ser propuestas para su aprobación.

De hecho, la vacuna rusa no se encontraba entre las seis cuyo estudio estaba más avanzado de acuerdo con los datos que maneja la OMS; tres de estas candidatas a vacuna estaban siendo desarrolladas por laboratorios chinos, dos eran estadounidenses (de las farmacéuticas Pfizer y Moderna) y una británica, desarrollada por AstraZeneca en colaboración con la Universidad de Oxford.

Entre las pruebas que se están llevando a cabo actualmente, la OMS está monitorizando otras 139 potenciales vacunas que aún están en la etapa de evaluación preclínica, lo que conlleva experimentos en el laboratorio o con animales.

La OMS tiene actualmente registrados 160 proyectos de vacunas contra el COVID-19, y 26 están en fase de pruebas clínicas

La compañía biotecnológica estadounidense Novavax anunció la pasada semana que su vacuna experimental contra el coronavirus había obtenido una robusta respuesta inmune, produciendo más anticuerpos que los que se han detectado en pacientes recuperados de la enfermedad, y que el fármaco era generalmente bien tolerado por los voluntarios. Este otoño está previsto que tenga lugar la fase III del ensayo del producto, denominado NVX-CoV2373.

La postura de la OPS sobre la vacuna rusa

La Organización Panamericana de la Salud (OPS) ha informado en su conferencia de prensa semanal sobre la situación de la pandemia en América que no adquirirá ninguna vacuna que no haya sido autorizada por la OMS tras seguir el proceso requerido en estos casos, que consiste en completar los ensayos clínicos en las fases 1, 2 y 3, y solicitar posteriormente la aprobación por parte de la autoridad regulatoria de su país y de aquellos otros donde desee comercializar el fármaco.

El subdirector de la agencia regional de la OPS el doctor Jarbas Barbosa, ha declarado que "para que sea recomendada y que los países la puedan adquirir por medio del Fondo Rotatorio de Vacunas de la OPS, cualquier vacuna tiene que ser precalificada por la OMS, lo cual quiere decir que la Organización ha revisado la seguridad y la calidad".

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