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Botulismo
El botulismo, una patología causada por una bacteria que se ingiere a través de alimentos contaminados, afecta al sistema nervioso y puede ser mortal, por lo que la prevención y un diagnóstico precoz son claves. Conoce cómo evitarlo.
Escrito por David Saceda Corralo, Médico Interno Residente, especialista en Dermatología Medicoquirúrgica y Veneorología

Diagnóstico del botulismo

Bebé a punto de tomarse una cucharada de miel

Para diagnosticar correctamente a una persona que está infectada por botulismo no es necesario utilizar pruebas complejas. Sólo podemos contar con el juicio clínico del médico que atienda al enfermo; por ello, la entrevista clínica y la exploración del paciente son esenciales para un diagnóstico precoz y, por tanto, un tratamiento más efectivo.

El dato clave para sospechar una infección por botulismo es el antecedente de haber consumido comida en conserva sospechosa. Hay que tener en cuenta que la comida infectada no huele mal ni tiene mal aspecto, por lo que a veces es difícil identificarla. En el caso del botulismo neonatal se relaciona en la mayoría de casos con haber comido miel.

Se puede detectar la toxina botulínica en la sangre, vómitos o heces de la persona enferma, pero su análisis tarda días en dar un resultado definitivo, por lo que el buen razonamiento del médico puede ser clave para empezar el tratamiento de la enfermedad de forma precoz.

También se puede analizar el alimento contaminado para descubrir en él la toxina o la bacteria que la produce, pero como suelen haber pasado días desde su ingesta es frecuente que el envase esté en la basura.

Actualizado: 5 de Diciembre de 2017

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