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Tortícolis
La tortícolis es una contractura o distonía de los músculos del cuello, que puede deberse a posturas o movimientos inadecuados, o estar asociada a otros problemas de salud. Conoce sus causas, síntomas y soluciones.
Escrito por Dra. Sari Arponen, Especialista en Medicina Interna y enfermedades infecciosas del Hospital Universitario de Torrejón

Síntomas de la tortícolis

Síntomas de la tortícolis

El síntoma más evidente y llamativo en la tortícolis es la incapacidad de mover el cuello de forma normal. Además, suele haber dolor que empeora con el movimiento, y es típica la rigidez del cuello. En ocasiones, la tortícolis puede ser tan exagerada que haga que un hombro esté más arriba que el otro, llegando incluso a contactar la mejilla con el hombro. El mareo y el dolor de cabeza suelen aparecer de forma secundaria a la tortícolis.

La tortícolis, además de presentar estos síntomas característicos, no deja de ser también una manifestación clínica de un proceso o causa subyacente, por lo que pueden aparecer síntomas adicionales. Así, en los casos en los que la tortícolis se deba a un proceso infeccioso local o del sistema nervioso central, es muy posible que el paciente tenga fiebre, además de una inflamación y un dolor muy intensos en la zona afectada.

En cuanto a la distonía cervical idiopática, suele comenzar entre los 30-50 años, y si bien la distonía empieza en los músculos del cuello, puede acabar progresando a otros lugares inervados por los nervios de la médula espinal cervical, como la mano, el brazo, o la zona de la mandíbula y la boca. Es también frecuente que en estos casos haya dificultades para tragar.

En la mayoría de los casos de tortícolis hay empeoramiento de la distonía y de la tortícolis con el movimiento, la actividad y, en particular, ciertos intentos de movimiento. Salvo cuando se deba a una mala postura al dormir la noche previa, el paciente suele estar mejor por la mañana. Después de estar de pie, sentado frente a un ordenador, o caminando, los síntomas suelen empeorar. También las situaciones de estrés emocional agravan los síntomas.

En los niños con tortícolis es importante observar su crecimiento y neurodesarrollo, además de realizar controles de su capacidad visual. Los bebés con tortícolis pueden tener dificultades para alimentarse, tanto si se trata de lactancia materna, como artificial, por la postura anómala de la cabeza y las dificultades para tragar. Es frecuente la asociación con la displasia de cadera y el pie zambo. El resto de síntomas dependerá de la causa de la tortícolis, al igual que en los adultos.

Actualizado: 16 de Agosto de 2018

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