18 de mayo de 2012
El Romero o Rosmarinus officinalis pertenece a la familia de las Labiadas y crece de manera espontánea en los matorrales mediterráneos junto a otras plantas como el tomillo, el espliego o las jaras.
La Guía de Fitoterapia y Medicina Tradicional Herbaria del doctor Américo Albornoz M. lo define como un subarbusto leñoso y ramoso, con un fuerte olor alcanforado y que puede medir hasta un metro de altura. Sus hojas son coriáceas, puntiagudas, entrecruzadas y con pelusilla por el envés. Las flores son pequeñas y de color azul claro o violeta claro, con dos labios desiguales. Respecto a su fruto, sólo contiene una semilla la cual no es necesario extraer pues sale de forma natural. Del romero pueden utilizarse tanto las hojas como las sumidades florales.
La recolección de las flores y hojas de romero debe hacerse durante primavera y verano. Una vez recolectadas se secarán a la sombra en un lugar seco y oscuro. Su almacenaje será en un recipiente de vidrio que esté bien cerrado y se guardará lejos de la luz y de la humedad para una mejor conservación de las plantas.
Su composición química es rica y diversa y las hojas poseen ácidos fenólicos como:
Por su parte, el aceite esencial de romero está constituido por derivados terpénicos; cineol (32%), borneol (18%), alcanfor (12%), pineno, canfeno, acetato de bornilo y dipenteno, entre otros.
"La privación de sueño resulta incompatible con la vida."
25% de la población soporta niveles de ruido superiores a lo permitido
Por cada decibelio que se supera el umbral de los 65 máximos recomendables se aumentan los problemas vasculares, de tensión, psiquiátricos, de audición e incluso las posibilidades de sufrir un ictus.
Fuente: 'Ruido y salud'
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