Yemoterapia, el poder curativo de los brotes
El uso de las yemas o brotes de flores y hojas con fines medicinales ha dado lugar a la yemoterapia, un recurso que se emplea en homeopatía y fitoterapia. Conoce los beneficios para la salud que se atribuyen a esta práctica.

Qué es la yemoterapia, beneficios y qué aplicaciones tiene

Actualizado: 16 de marzo de 2021

La yemoterapia es una práctica que se basa en la capacidad curativa de las yemas o brotes de flores y hojas. Es un recurso pujante en homeopatía, pero también se utiliza en fitoterapia (que previene o trata problemas de salud empleando productos de origen vegetal) para elaborar fórmulas herbarias y concentrados líquidos con una elevada potencialidad reparadora.

El discreto surgimiento de nueva vida que se da en las estructuras más incipientes en el crecimiento de un vegetal –sea planta, arbusto o árbol– contiene en su seno toda la fuerza y el vigor de la planta que está a punto de brotar o florecer para, a partir de ahí, emprender el proceso que lo llevará a convertirse desde una planta anual y efímera en unos casos, a ampliar o renovar el ramaje de un árbol poderoso y longevo, en otros.

El médico belga Paul Henry fue, al parecer, la primera persona que propuso utilizar yemas embrionarias de las plantas para tratar de reequilibrar organismos debilitados o perturbados. Y a partir de ahí dispuso un amplio catálogo de productos homeopáticos, en una práctica específica que se bautizó entonces como fitoembrioterapia, y que poco a poco se ha ido abriendo paso también en el campo de la fitoterapia.

Qué son las yemas y los brotes de las plantas

Las yemas o gemas son estructuras celulares incipientes que posibilitan el arranque del crecimiento de los tallos o vástagos nuevos de las plantas. A simple vista las reconoceremos porque constituyen la parte más tierna y extrema de ese vástago. Cuando lo que origina es una nueva hoja, hablamos de brotes foliares y, si es una flor, de gemas florales.

Qué es la yemoterapia

En esta yema se sitúan un conjunto de células primordiales –primodium– que forman todas juntas el meristema vegetativo. De estas células se van produciendo células nuevas por división celular. El meristema apical –el que se halla en el extremo o ápice– lleva inserto primodios foliares, que acabarán dando lugar a las hojas nuevas. Las yemas que se encuentran en el extremo del eje se conocen como yemas terminales, y las que se ubican en la unión de las hojas con el tallo se llaman yemas axiliares.

El término brote es más genérico, incluye a las yemas propiamente dichas, pero también las hojas y tallos en sus primeros estadios de crecimiento.

La teoría de Paul Henry sobre los beneficios de la yemoterapia

Paul Henry publicó sus investigaciones a finales de la década de los 50 del siglo pasado, y su teoría fue ampliada décadas más tarde por el médico francés Max Tetau, que ya pasó a denominarla como gemo o yemoterapia, como se conoce hoy en día. Las yemas y brotes jóvenes de las plantas, al estar constituidos por tejidos embrionarios en crecimiento, contienen toda la potencialidad de la planta adulta de forma concentrada, al tiempo que presentan un rápido desarrollo celular.

Qué es la yemoterapia, beneficios y qué aplicaciones tiene

En esos estadios son especialmente ricas en fitohormonas, aminoácidos, enzimas, vitaminas, oligoelementos y polifenoles, moléculas que en muchos casos se van perdiendo con el envejecimiento de la planta. Esta terapia incide en el efecto regenerador de estos principio activos. Para Henry el balance entre globulinas y albúminas en la sangre debe tender hacia un equilibrio, y tal equilibrio se puede detectar en función de la cantidad de proteínas presente en el flujo sanguíneo. Con los preparados, básicamente homeopáticos, pero no solo, Henry y sus continuadores buscaban obtener un correcto drenaje y desintoxicación del organismo.

Usos de la yemoterapia en homeopatía

En homeopatía –una pseudoterapia sin evidencia científica– se emplean extractos de yemas o brotes en proporciones muy diluidas, a través de un preparado por maceración. Para poder extraer la totalidad de los principios activos de estas yemas se necesitan tres elementos, a saber:

  • Agua, que sirve para aislar las vitaminas hidrosolubles, las sales minerales y otras moléculas, como flavonoides y taninos.
  • Alcohol, que facilitará la extracción de glucósidos, ácidos grasos, vitaminas liposolubles como la vitamina E y alcaloides.
  • Glicerina, que sirve para aislar los aceites esenciales, las ceras, las gomas y las materias colorantes.
Qué es la yemoterapia

Las yemas son maceradas durante un mes o cuarenta días en una mezcla que contenga el 50% de glicerina, el 30% de alcohol, y el resto de agua. Se debe guardar en un espacio fresco y seco, agitándolo cada semana. Una vez pasado el plazo, se filtra el contenido en un frasco de cristal translúcido y se debe almacenar en un espacio libre de humedad.

La dosis más usual del medicamento homeopático es de entre 50 y 100 gotas en dos tomas diarias, pero dependerá de la dolencia a tratar.

Usos de la yemoterapia en fitoterapia

En fitoterapia las yemas se incorporan tal cual en formulaciones herbarias, o bien se elaboran con ellas yemoderivados en forma también de extractos concentrados hidroalcohólicos-glicerinados. Se aprovechan sobre todo los brotes de coníferas (abeto, pino, rojo, cedro, etcétera), de árboles caducifolios como el abedul, el álamo, el aliso o el sauce, y algunas matas leñosas como el romero, el espino blanco, el rosal silvestre, el grosellero negro o el arándano.

En el próximo apartado puedes descubrir cuáles son las yemas más empleadas y sus usos terapéuticos más concretos, y dos sencillas fórmulas herbarias.

Creado: 12 de marzo de 2021

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