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Embarazo
Preservativo masculino
El preservativo masculino es el único método anticonceptivo que, además de prevenir embarazos, protege contra las enfermedades de transmisión sexual. Conoce sus ventajas y cómo se pone correctamente.
Escrito por Carmen Moreno, Periodista especializada en Salud, Embarazo, Infancia y Tercera Edad

Qué es el preservativo masculino

El condón o preservativo masculino es el método anticonceptivo más utilizado. Consiste en una funda fina fabricada de látex (material elástico) que se utiliza durante las relaciones sexuales y se coloca en el pene cuando está erecto para evitar que el semen pase a la vagina y se produzcan embarazos no deseados, además de para prevenir infecciones de transmisión sexual. Por tanto, está indicado para sexo vaginal, anal y oral.

Según la VII Encuesta Daphne de Anticoncepción en España su uso ha ido aumentado progresivamente durante los últimos años hasta consolidarse en torno al 37%. El preservativo masculino es, sobre todo, la opción más utilizada por los jóvenes con parejas no estables; a veces, como complemento de los métodos hormonales. No obstante, es aconsejable para cualquier persona con el fin de evitar contagio por Enfermedades de Transmisión Sexual (ETS). Su efectividad en este sentido ronda el 95%, ya que para algunas ETS, como la escabiosis o las verrugas genitales no ejerce protección al no cubrir el escroto.

A pesar de ello, el preservativo masculino es más efectivo como método de barrera para evitar el embarazo (97% de efectividad), y es básico en la lucha por evitar contagios de VIH.

Tienen unas dimensiones medias de 17 cm de largo por 5 de ancho, y aunque en su mayoría se fabrican de látex, también se hacen de poliuretano para las personas con alergia al látex, aunque su eficacia parece menor. Su uso tan extendido entre la población ha hecho que proliferen todo tipo de marcas, texturas, colores, e incluso sabores, para los consumidores; muchos de ellos también incluyen lubricantes para facilitar la penetración, espermicidas e incluso retardantes de la eyaculación. Si lo vas a usar con lubricantes ten en cuenta que no sean de aceites grasos, como la vaselina o cremas corporales, sino que han de ser de base acuosa.

Evita guardarlos en la cartera, el bolsillo, el coche o cualquier sitio donde pueda romperse o donde el calor o el frío puedan hacerlo inservible. Lo mejor es conservarlos en algún sitio con poca luz y a temperatura ambiente. Si al abrirlo notas cualquier tipo de desperfecto o rasguño lo mejor es que lo deseches y utilices otro.

Recuerda que solo tiene un uso. Una vez terminada la relación sexual, comprueba que no se ha roto y tíralo a la basura, nunca por el inodoro.

Actualizado: 26 de Abril de 2017

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Escrito por:

Carmen Moreno

Periodista especializada en Salud, Embarazo, Infancia y Tercera Edad
Carmen Moreno

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Salud en cifras

8
de cada mil niños y jóvenes sufren trastorno del espectro alcohólico fetal
'Fuente: 'Instituto de Investigación sobre Políticas de Salud Mental del Centro de Adicción y Salud Mental de Toronto, Canadá''