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Apnea del sueño
Muchas personas padecen apnea del sueño sin saberlo, y es que los afectados no pueden comprobar el síntoma más común, el ronquido; pero hay otros signos que pueden hacer sospechar la presencia del trastorno.

Causas de la apnea obstructiva del sueño

Actualizado: 17 de febrero de 2020

Las apneas obstructivas del sueño se deben fundamentalmente a que los músculos que normalmente mantienen las vías respiratorias abiertas se relajan y se abomban durante el sueño, haciendo que la lengua, las amígdalas, el paladar blando y la úvula bloqueen repetidamente la respiración.

Los pacientes que tienen apnea del sueño generalmente presentan ronquidos de gran intensidad. El ronquido está presente durante años, antes de que se presenten los síntomas. Estos ronquidos originan una gran presión en la vía aérea al introducir el aire con la respiración; es decir, durante la inspiración. No todas las persona que roncan van a sufrir este síndrome, pero aquellas que lo manifiestan suelen roncar.

Durante el sueño, los músculos de la zona posterior de la garganta (faringe) se relajan. En este síndrome, el movimiento hacia atrás de la lengua y el paladar, favorecido por la relajación de la musculatura, ocluiría la zona de la faringe momentáneamente originando la pausa de apnea. Esto solo ocurre cuando la presión que se origina en la faringe durante la inspiración es mayor a la fuerza que generan los músculos de la vía aérea. Esta presión de colapso está favorecida por diversos factores anatómicos como la obesidad, la presencia de amígdalas o lengua de gran tamaño, algunas alteraciones de la estructura facial…

Hombre con problemas de obesidad y apnea del sueño

Factores de riesgo para las apneas del sueño

  • Obesidad: es especialmente importante la obesidad de la zona del cuello. Si esta zona presenta un exceso de grasa se tiende a un estrechamiento de las vías respiratorias superiores (en la garganta).
  • Amígdalas o adenoides aumentadas de tamaño: son órganos de tejido linfoide situados en la faringe. Si su tamaño es superior a lo normal pueden ocupar la vía respiratoria.
  • Otras alteraciones anatómicas: la obstrución del paso del aire hacia las vías respiratorias altas puede deberse también a alteraciones fisiológicas como tener la mandíbula muy pequeña o hundida, la lengua grande o con una gran cantidad de grasa, desviación del tabique nasal, hipertrofia de los cornetes nasales, campanilla demasiado grande o paladar blando. 
  • Sexo masculino: se ha visto que las apneas del sueño predominan en los varones, aunque después de pasar la menopausia aumenta la frecuencia en mujeres.
  • Edad: tener cuarenta años o más predispone a este cuadro, ya que suele aparecer entre esa edad y los setenta años.
  • Antecedentes familiares: se observa una mayor incidencia de SAOS entre familiares de enfermos con esta patología.
  • Consumo de alcohol, sedantes y tranquilizantes: estas sustancias provocan una relajación en los músculos de la boca que favorecería la obstrucción de la garganta.
  • Tener hipertensión o  diabetes: el SAOS es un problema relativamente habitual en personas con la tensión arterial elevada o bien que padezcan diabetes.
  • Algunas enfermedades: la presencia de otras patologías puede aumentar su riesgo: vegetaciones (más común en edades infantiles), rinitis, sinusitis, hipotiroidismo, tumor nasal, problemas coronarios, enfermedades neuromusculares.

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