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Slim taping, vendajes neuromusculares contra la celulitis

Slim taping es un nuevo tratamiento estético basado en la aplicación de bandas neuromusculares diseñadas para combatir la celulitis o la grasa localizada, que mejora la firmeza de la piel. Conoce cómo funciona.
Slim taping, vendajes neuromusculares contra la celulitis

En el slim taping, indicado para eliminar la grasa localizada y proporcionar tersura a la piel, no se utilizan cosméticos ni sustancias químicas.

Las bandas neuromusculares se utilizan en fisioterapia para aliviar el dolor y tratar las lesiones musculares; basándose en sus propiedades, se ha desarrollado una técnica, conocida como slim taping, que emplea un producto similar que consiste en un vendaje adhesivo con diversos agujeros ovalados distribuidos de forma asimétrica que se denomina Punch Tape, para combatir la flacidez de la piel y la celulitis.

En este nuevo tratamiento estético, especialmente indicado para eliminar la grasa localizada y proporcionar tersura a la piel, no se utilizan cosméticos –cremas, aceites, lociones…–, ni ningún tipo de sustancia química. Además, según sus creadores, no tiene efectos secundarios indeseados, es compatible con otras terapias de belleza, y los resultados comienzan a apreciarse desde la primera sesión y son duraderos.

El mecanismo de acción de slim tapin se basa en crear varios puntos de tensión en la zona en la que se aplican los vendajes, y tiene la capacidad de modificar la bioquímica del organismo, por lo que sus efectos perduran

Cómo funciona slimp taping

Slim taping se basa en el Harrogate Method, una técnica creada por un grupo de especialistas en fisioterapia, que comprobaron mediante diversos estudios que afecciones estéticas como la celulitis, la piel de naranja o la grasa localizada, mejoraban significativamente al aplicar las bandas perforadas Punch Tape sobre la piel. El mecanismo de acción de estos vendajes (diseñados por la marca de bandas neuromusculares Cure Tape para el grupo Preston) se basa en crear varios puntos de tensión en la zona en la que se aplican, y tienen la capacidad de modificar la bioquímica del organismo, por lo que sus efectos perduran.

Es imprescindible que el procedimiento lo realice un experto que se haya formado específicamente para ello, y que será quien determine la cantidad de bandas necesarias, y la dirección y tensión que éstas deben ejercer para lograr los mejores resultados, así como el número de sesiones a las que se debe someter el paciente. Cada sesión de tratamiento cuesta alrededor de 50€, aunque depende de las zonas que sea necesario tratar.

La primera sesión dura unos 40 minutos porque incluye el diagnóstico personalizado, y se recomienda un mínimo de cuatro –el resto duran alrededor de 20 minutos– para que los efectos sean óptimos. Los vendajes se sustituyen al cabo de siete días, y aunque el método slim taping no tiene efectos secundarios, está contraindicado en mujeres embarazadas o en periodo de lactancia, y tampoco se realiza en personas anticoaguladas o que tengan fiebre.

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