Ares González

Maestro, formador de educación y crianza y autor de 'Educar sin GPS'
La crianza y la educación de los hijos puede ser una oportunidad para disfrutar y aprender de esta etapa. Ares González, maestro y formador de familias en educación y crianza, nos da las claves para no perdernos en el camino.
Entrevista a Ares González
“El reto como padre o madre es permitirles explorar, moverse, sentir, dentro de un marco amplio donde puedan expresarse libremente, pero donde haya ciertos límites que velen por la seguridad y la convivencia”
Escrito por: Diana Oliver

01/07/2021

No hay dos familias iguales. Por eso, según Ares González, maestro y formador de educación y crianza, no hay fórmulas universales que se puedan seguir a pie juntillas. Así lo cuenta en Educar sin GPS (Planeta), un libro que aspira a ser una brújula –en lugar de un GPS– para poder orientarnos en el camino de la crianza y la educación de los hijos. Porque para Ares González el objetivo debe ser disfrutar de esta etapa vital. Para ello es fundamental asumir nuestras circunstancias, tener una visión global de las relaciones familiares, de la educación y de la infancia y dejar atrás la idea de perfección. También cambiar nuestra mirada a la infancia. “En cuanto te pones las gafas de niño y empiezas a ver lo que hace y por qué lo hace, cómo va más despacio por la vida o cómo piensa, descubres que el mundo no está preparado para sus necesidades. Como adultos, podemos hacer muchísimo creando espacios, tiempos y posibilidades para que puedan ser”, cuenta González en esta entrevista. Pongámonos las gafas de la infancia.


Entrevista a Ares González, autor del libro'Educar sin GPS'

En las librerías hay multitud de textos que abordan la crianza y la educación de los hijos y de las hijas desde distintas perspectivas. ¿Qué dirías que aporta 'Educar sin GPS' como novedoso?

Es habitual encontrar libros específicos sobre sueño, alimentación, límites… Sin embargo, en pocos libros verás una visión global de la crianza donde se aclare qué es realmente lo importante para educar. He ordenado la maternidad y la paternidad para que en un vistazo rápido sepas qué está funcionando y qué puede fallar y tengas herramientas para solucionarlo.

¿Cuáles son los principales problemas de la 'infoxicación' acerca de cómo criar y educar?

Es un poco lo que decía antes, creo que el exceso de información nos impide ver qué es lo importante en la educación. Y no solo eso, tampoco nos deja ver qué es lo que necesitamos en nuestra familia; una familia que es única y diferente al resto.

El exceso de información nos impide ver qué es lo importante en la educación

¿Qué necesita una familia para criar de forma saludable?

Hablo de tirar el GPS por la ventana. Ese GPS son todos los consejos externos que nos dan con la mejor de las intenciones. En el libro, propongo cambiar el GPS por una brújula para educar, para saber orientarnos en el camino. Tiene seis puntos: presencia, cuidados, autonomía, límites, permitirles “ser” y bienestar familiar.

Cambiar nuestra mirada adulta a la infancia

¿Es posible esto en la vida real? ¿Tenemos las condiciones adecuadas, en general, para lograrlo?

Hoy en día las condiciones sociales y laborales no lo hacen nada fácil. Cuando me pongo el sombrero de profesional de la infancia te explico qué es lo que se necesita para el bienestar familiar, cuando uso el de padre entiendo la dificultad de las circunstancias en las que vivimos. Por tanto, se trata de ir generando las condiciones familiares en la medida de nuestras posibilidades para que disfrutemos la crianza, en vez de sufrirla.

Hay que tirar por la ventana ese GPS que son todos los consejos que nos dan con la mejor de las intenciones

Cuentas en el libro que es muy fácil criticar las decisiones que una familia toma cuando no casan con nuestros criterios. “Cada familia hace lo que puede”, dices. ¿Cómo afrontar las críticas recibidas para que no afecten a las decisiones que se toman?

No nos vamos a engañar: la crianza tiene muchos temas y a veces es compleja. Ante tanto consejo bien intencionado nos entran las dudas. Por eso en el libro explico todo lo importante para que tengas tu propio criterio basado en evidencias científicas y en la práctica de grandes profesionales. Partiendo de ahí, es más fácil sostener tu postura, cultura y valores familiares.

Hablas de la necesidad de un cambio en nuestra mirada adulta a la infancia. ¿Cómo miramos a la infancia?

El mundo está hecho para los adultos. Las calles, los eventos, las vacaciones…, con pequeñas excepciones valladas como los parques. Es muy fácil dejarse llevar y pensar que son los niños y niñas quienes se tienen que ajustar a un mundo adulto. Sin embargo, en cuanto te pones las gafas de niño y empiezas a ver lo que hace y por qué lo hace, cómo va más despacio por la vida o cómo piensa, descubres que el mundo no está preparado para sus necesidades. Como adultos, podemos hacer muchísimo creando espacios, tiempos y posibilidades para que puedan ser.

Se trata de ir generando las condiciones familiares en la medida de nuestras posibilidades para que disfrutemos la crianza, en vez de sufrirla

Criar niños autónomos: permitirles “hacer” y “ser”

Hablas de crear espacios, tiempos y posibilidades para que los niños y las niñas puedan “ser”. ¿Dirías que es importante ese cambio para fomentar su autonomía?

Sí, porque si no nos ponemos a la altura de sus ojos, no entenderemos en qué momento están, qué aprenden y qué les cuesta. Al final, terminaremos haciéndoselo nosotros o resolviendo sus dificultades. La dificultad reside en que para crecer y sentirse capaces necesitan conquistar por sí mismos sus propios retos.

La autonomía es una inversión a largo plazo en la que poco a poco acompañamos los aprendizajes y retos de nuestros hijos

¿Tenemos miedo a dejarles hacer cosas por sí mismos?

A veces sí, porque no los vemos como una persona llena de potencialidades. Otras veces no es miedo, sino control. Estamos más cómodos si controlamos lo que hacen. El reto como padre o madre es permitirles explorar, moverse, sentir, dentro de un marco amplio donde pueda expresarse libremente, pero donde haya ciertos límites que velen por la seguridad y la convivencia.

El mundo está hecho para los adultos. Las calles, los eventos, las vacaciones…, con pequeñas excepciones valladas como los parques

“Sólo podrán conquistar su autonomía cuando respeta su tempo”. ¿Qué podemos hacer para hacer compatibles sus ritmos vitales y el frenético ritmo adulto?

Parar, no hay otra manera. La infancia nos invita cada día a descubrir el mundo a través de sus ojos. Para eso hay que hacer un ejercicio sencillo. Sentarse a su lado y observar qué hacen. Ahí veremos como su tempo, la velocidad a la que viven, es más lento que el nuestro. En esos momentos es cuando aprendemos a maravillarnos de cada cosa que ocurre. Empezamos a percibir lo que significa crecer.

La dificultad reside en que para crecer y sentirse capaces necesitan conquistar por sí mismos sus propios retos

Cuando nacen los bebés dependen completamente de nosotros. Después, poco a poco, van ganando autonomía. ¿Cuándo comenzar a fomentar la autonomía?

La autonomía empieza en el movimiento libre, en el sueño y en la alimentación. Por ejemplo, en el movimiento a los tres meses más o menos cuando permitimos que empiecen a moverse hacia los lados, intentar coger algún objeto… Después empezarán a desplazarse reptando, y al cabo del año podrán ponerse de pie y conquistar los espacios. La autonomía es una inversión a largo plazo en la que poco a poco acompañamos sus aprendizajes y retos. Al cabo de los años serán capaces de hacer muchas cosas por sí mismos.

Como adultos, podemos hacer muchísimo creando espacios, tiempos y posibilidades para que los niños puedan ser

¿Nos darías algunas recomendaciones para acompañarles en su desarrollo, para permitirles “ser”?

Necesitamos tener clara la danza entre la autonomía y los límites. Para lo primero es importante espacios y tiempos para poder expresarse; para lo segundo, un marco claro que les dé seguridad (lo abordo en tres capítulos del libro). Al final se trata de voluntad para ponernos en su piel y mirar a través de sus ojos. Entonces cambia la forma ser padres y el disfrute está asegurado.

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