El término 'cefalea' hace referencia a cualquier dolor localizado en la región craneal, en la parte alta de la región cervical o la nuca y en la mitad superior de la cara. Es lo que comúnmente se denomina “dolor de cabeza”, y se considera la forma más frecuente de dolor en el ser humano y uno de los principales motivos de consulta tanto en Atención Primaria como en los Servicios de Neurología. Según datos de la Sociedad Española de Neurología (SEN), hasta un 89% de la población masculina y un 99% de la femenina asegura padecer o haber padecido dolores de cabeza. Conoce las características de otros tipos de cefalea, tanto primarias como secundarias, a qué se deben y a quién afectan en mayor medida:

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Cefaleas primarias

La SEN calcula que hasta el 46% de la población presenta algún tipo de cefalea primaria activa, es decir un dolor de cabeza que no está asociado a otra enfermedad. “En el 90% de los casos, el dolor de cabeza se debe a una cefalea primaria. Existen diferentes cefaleas primarias que se diagnostican basándose en aspectos como las características del dolor, su localización y la presencia o no de otros síntomas asociados que caracterizan a cada tipo de dolor de cabeza. Pero dentro de las cefaleas primarias, al menos un 60% de la población padece cefalea tensional y un 14% migraña, lo que las convierte en los tipos de cefalea más frecuentes”, explica el Dr. Pablo Irimia, Coordinador del Grupo de Estudio de Cefaleas de la Sociedad Española de Neurología.

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Si algo caracteriza a las cefaleas primarias es que tienen una gran variabilidad interindividual con diferencias significativas entre quienes las sufren, pudiendo oscilar entre una cefalea ocasional en algunos pacientes, hasta crisis repetidas y frecuentes de gran intensidad que generan una gran discapacidad. Pero si algo tienen en común es que pueden ser muy discapacitantes o limitantes para la vida diaria, sobre todo cuando el dolor se cronifica, algo que ocurre en el 4% de la población, lo que supone que casi dos millones de españoles experimentan dolor de cabeza más de 15 días al mes.

Algunas de las cefaleas primararias más frecuentes son:

Cefalea en racimos

La cefalea en racimos, aunque es mucho menos común, es un tipo de dolor de cabeza catalogado por la Clasificación Internacional de Cefaleas como el más frecuente de las cefaleas trigémino-autonómicas y que se caracteriza por ser uno de los dolores de cabeza más intensos que existen. En España existen actualmente unas 50.000 personas con esta enfermedad, según cálculos de la Sociedad Española de Neurología (SEN). Es más frecuente en hombres que en mujeres (en una proporción de 4 a 1); suele aparecer entre los 20 y los 40 años de edad. Puede presentarse una vez cada 2 días; y en ocasiones, en ataques de incluso 8 veces al día, de manera intermitente.

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“Se trata de un dolor de cabeza que la mayoría de los pacientes describen como insoportable e intolerable. Afortunadamente, las crisis de dolor tienen una duración más corta a la de otras cefaleas. Aun así, sin tratamiento, estas crisis de dolor pueden durar hasta 3 horas y además pueden presentarse varias veces al día”, explica el Dr. Pablo Irimia, Coordinador del Grupo de Estudio de Cefaleas de la Sociedad Española de Neurología. “Esto hace que se trate de una enfermedad muy discapacitante, que lleva implicado un alto absentismo laboral, limitaciones importantes en la calidad de vida de quienes la sufren, además de otras comorbilidades, principalmente depresión –hasta tres veces más riesgo en los afectados– y trastornos del sueño”.

Hombre con cefalea primaria

Los síntomas de la cefalea en racimos, y que permiten diferenciarla de otros dolores de cabeza, suelen afectar a una única mitad de la cabeza y son: dolores muy severos, unilaterales, localizado alrededor de los ojos o encima de ellos, en la sien, que se inicia y cesa de forma abrupta, con una duración que puede ir desde los 15 minutos a las 3 horas (sin tratamiento); y suele asociarse a síntomas secundarios como: ojo rojo, lagrimeo, goteo nasal o hinchazón del párpado, siempre en el lado en el que se localiza el dolor.

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Otra característica de este tipo de cefalea es que, durante las crisis, los pacientes muestran una gran inquietud motora y que además éstas se suelen presentar casi siempre a la misma hora, con un predominio vespertino o nocturno en el 73% de los casos.

Puede ser complicada de diagnosticar (no hay ninguna prueba concreta para ello), y a veces requiere de la actuación del neurólogo. De hecho, la SEN estima que en España puede existir un retraso en su diagnóstico de hasta 3 años.

Aunque no se vincula a antecedentes familiares y sus causas no están del todo claras, sí se han identificado varios desencadenantes de la cefalea en racimos, como la ingesta de alcohol y otros vasodilatadores o la falta de descanso nocturno. Por otro lado, en dos de cada diez afectados tiende a cronificarse, con el agravante de que un 10% de las formas crónicas son refractarias a los fármacos.   

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Cefalea tensional

La cefalea tensional, debida generalmente al estrés, por un estado de ánimo bajo o contracturas. Los músculos de la cabeza y cuello están tensos; y muchos pacientes la describen como un casco que oprime la cabeza. Es la más frecuente. No suele asociarse con náuseas ni vómitos, ni empeora con la actividad física; pero sí puede molestar la luz y el ruido.

Cefaleas ligadas al ejercicio o al sexo

Otras cefaleas primarias pueden estar asociadas a la actividad sexual, a la tos o al ejercicio físico, entre otros.

Cefaleas secundarias

Las cefaleas secundarias son muchas, y tan variadas como las causas que pueden producirlas. Un tumor, una hemorragia intracraneal (dentro del cerebro), un traumatismo (como un accidente de coche, un golpe fuerte) y otras muchas afecciones orgánicas pueden producir cefaleas.

Mujer con una cefalea secundaria

Cefalea por medicamentos

No obstante, una cefalea secundaria que se consulta con asiduidad en atención primaria es la cefalea desencadenada por distintos medicamentos. Hay muchos medicamentos que pueden producir cefaleas; y algunos de ellos, de uso habitual: anticonceptivos orales y terapia hormonal sustitutiva; nitratos para la angina de pecho; algunos antibióticos; antihistamínicos anti-H2, usados en el tratamiento de úlceras...

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En algunos casos, los propios medicamentos usados para el dolor de cabeza, como antiinflamatorios, derivados ergotamínicos, triptanes… pueden ser la causa del dolor de cabeza. Se conoce como cefalea por abuso de medicación, antes llamada de rebote. Es decir, el abuso de esa medicación hace que el propio organismo reaccione produciendo cefalea, que a su vez intentamos tratar con el medicamento. Es un círculo vicioso que, en ocasiones, cuesta romper, ya que es difícil que el paciente entienda que es el propio medicamento el que causa el problema.

Creado: 30 de julio de 2010

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