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Nueva terapia con bacterias para tratar la dermatitis atópica

Una nueva terapia contra la dermatitis atópica, que consiste en aplicar una bacteria procedente de individuos sanos sobre la piel afectada, ha logrado reducir hasta un 50% la gravedad de los síntomas en niños y adultos.
Escrito por: Eva Salabert

07/05/2018

Niño con problemas de dermatitis atópica

El tratamiento consiste en administrar sobre la piel la bacteria R. mucosa de la piel de personas sanas. 

Los tratamientos disponibles en la actualidad para combatir la dermatitis atópica (DA), que en España afecta aproximadamente a un 20-30% de los niños y al 10% de los adultos, resultan caros y son molestos de seguir por la cantidad de aplicaciones necesarias. Sin embargo, una novedosa terapia desarrollada por científicos del Instituto Nacional de Alergia y Enfermedades Infecciosas de Estados Unidos (NIAID), podría aliviar los síntomas de esta enfermedad crónica de la piel, de forma rápida, eficaz y segura.

El nuevo tratamiento consiste en administrar sobre la piel la bacteria R. mucosa procedente de la piel de personas sanas. Los investigadores probaron esta técnica hace unos años en modelos animales (ratones) y cultivos de células y comprobaron que las manifestaciones de la dermatitis mejoraban significativamente, y que cuando la bacteria aplicada se había obtenido del microbioma de la piel de pacientes con dicha patología, no surtía ningún efecto, ni positivo ni negativo.

En la piel de los niños del estudio disminuyó la población de 'S. aureus', una bacteria responsable de infecciones cutáneas y reacciones inflamatorias

Aunque las causas de la dermatitis atópica no se conocen, en estudios anteriores se había observado que el microbioma de la piel, formado por el conjunto de bacterias que viven en este órgano, desempeña un importante papel en la aparición de la enfermedad, y que los pacientes con DA generalmente tienen una gran cantidad de Staphylococcus aureus, la bacteria responsable del desarrollo de infecciones cutáneas y reacciones inmunes que incrementan la inflamación y, por lo tanto, agravan los síntomas.

Una terapia segura y eficaz tanto en adultos, como en niños

Para realizar el nuevo ensayo, que se ha publicado en JCI Insight, los investigadores aplicaron un spray elaborado con una mezcla de agua azucarada y R. mucosa de sujetos sanos –cultivada en el laboratorio– sobre dos zonas de la piel (la zona interior del codo y otra a elegir) de 10 pacientes adultos con dermatitis atópica que se prestaron voluntarios y que siguieron utilizando su tratamiento habitual durante el estudio.

El producto se les administró dos veces a la semana durante seis semanas, y transcurrido ese tiempo comprobaron que no se habían producido reacciones adversas, por lo que la terapia se ha considerado segura. Además, al cabo de cuatro semanas tras finalizar el estudio seis de los voluntarios habían experimentado una mejora significativa, lo que les permitió disminuir el empleo de corticoides tópicos.

Los autores del trabajo decidieron probar el tratamiento en cinco niños y adolescentes de entre nueve y 14 años que también padecían DA, a los que también se les administró –en este caso sobre las zonas de la piel afectadas– dos veces por semanas durante 12 semanas, y un día a la semana durante otras cuatro semanas más. Tampoco esta vez se registró ningún efecto secundario, y cuatro de los menores mostraron mejoras similares a los adultos en sus eccemas. Además, en todos ellos se observó una disminución de la población de S. aureus.

Ian Myles, que ha dirigido el estudio, ha explicado que su objetivo al aplicar la R. mucosa sobre la piel de los pacientes con dermatitis atópica era alterar su microbioma cutáneo para reducir los síntomas de la enfermedad y evitar que tengan que aplicarse productos tópicos continuamente. En concreto, los resultados demostraron un 50% de mejoría en la gravedad de la dermatitis atópica en cuatro de los cinco niños y en seis de los diez adultos, por lo que el experto añade que si ensayos posteriores confirman la eficacia de esta terapia en comparación con placebo, será posible desarrollar nuevos tratamientos que, además de tener un bajo coste, no necesitarán administrarse todos los días.

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