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Un fármaco antipulgas podría ayudar a prevenir el zika y la malaria

Las isoxazolinas, un medicamento de uso veterinario para tratar las picaduras de pulgas y garrapatas en animales de compañía podría evitar las infecciones por el virus del Zika o la malaria en los humanos.
Escrito por: Eva Salabert

10/07/2018

Persona aplicando un fármaco antipulgas a su mascota

Las isoxazolinas pueden ayudar a repeler los mosquitos del Zika y la malaria.

Una investigación realizada por científicos del Instituto Calibr en Holanda ha descubierto que un fármaco antiparasitario que se utiliza para el tratamiento de las picaduras de pulgas y garrapatas en mascotas como perros y gatos, puede resultar eficaz para prevenir los brotes de enfermedades infecciosas transmitidas por mosquitos y otros insectos en zonas del planeta con una deficiente asistencia sanitaria.

En concreto se trata de las isoxazolinas, un producto de uso veterinario que se emplea para proteger a los animales de compañía contra estos parásitos y que, según afirman los autores del estudio, podría proporcionar un efecto insecticida contra los mosquitos que transmiten el virus del Zika y de la malaria, durante un periodo de entre 50 y 90 días, si se administra una sola dosis a las personas que residen en zonas en las que se producen brotes estacionales de estas y otras enfermedades transmitidas por insectos.

Administrar isoxazolinas a la tercera parte de la población de las zonas en riesgo podría evitar hasta el 97% de las infecciones transmitidas por insectos

Administrar el fármaco antes de que se desencadene el brote

Matt Tremblay, uno de los autores del estudio, que se ha publicado en PNAS, ha explicado que se podrían administrar las isoxazolinas a la población en riesgo antes de que comenzaran los brotes de enfermedades estacionales, con el objetivo de que estos individuos se mantuviesen protegidos hasta que dicho riesgo disminuyese al finalizar la temporada.

Aunque los investigadores advierten de que estos fármacos podrían no actuar como una vacuna, y sigue existiendo por tanto la posibilidad de contraer la enfermedad pese al tratamiento, el insecto que picara a una persona que ha recibido el medicamento moriría antes de ser capaz de transmitir la enfermedad de nuevo a otras, por lo que si se produce este efecto sobre una gran cantidad de individuos disminuiría significativamente el número total de infecciones.

De hecho, y según estos científicos, administrar isoxazolinas como medida de prevención a menos de la tercera parte de la población de las zonas en las que se suelen producir brotes estacionales de infecciones transmitidas por insectos permitiría evitar hasta el 97% de todos los casos de infección.

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