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Las verrugas genitales no tratadas pueden aumentar el riesgo de VIH

Presentar ciertas verrugas genitales pueden favorecer el contagio por vía sexual del VIH, mientras que su prevención y tratamiento ayudarían a reducir la propagación de esta enfermedad.
Escrito por: Eva Salabert

22/08/2018

Una nueva investigación realizada por científicos de la Boston University School of Medicine (BUSM) ha revelado que las personas que tienen ciertas verrugas genitales, en concreto algunas de las que se localizan en la zona perianal o anal, corren un mayor riesgo de adquirir el VIH (virus de inmunodeficiencia humana) al mantener relaciones sexuales con individuos infectados por dicho virus.

Las verrugas genitales, también conocidas como condilomas acuminados, son lesiones benignas provocadas por determinadas cepas del VPH (virus del papiloma humano) –el 95% se deben a los tipos 6 y 11 del VPH– y se consideran más una molestia que un peligro, ya que no se asocian al desarrollo de algunos tipos de cáncer, como si ocurre con otras cepas de este virus. Sin embargo, las nuevas evidencias sugieren que no tratar estas lesiones aumenta las probabilidades de contraer la infección por VIH.

No tratar las verrugas genitales aumenta el riesgo de contraer la infección por VIH al mantener relaciones sexuales con una persona infectada

Mayor presencia de células susceptibles de ser infectadas por VIH

Los investigadores obtuvieron muestras de biopsias de verrugas genitales, y compararon el número de células susceptibles de ser infectadas con el VIH que tenían, con las que presentaban los tejidos sanos de otras zonas del cuerpo. Además, cultivaron muestras de condilomas procedentes de hombres no infectados con VIH junto a dicho virus, con el objetivo de determinar si estas lesiones tenían un mayor riesgo de infectarse.

Los resultados revelaron que las verrugas anogenitales tenían una densidad significativamente mayor de células susceptibles de infectarse con VIH en comparación con los tejidos sanos de los mismos pacientes, y que en las muestras estudiadas de las verrugas anogenitales, alrededor de la mitad de las elevadas concentraciones de estas células se encontraban en la capa exterior de la piel, la zona que recibe un mayor contacto durante la relación sexual.

En cuanto a las ocho muestras cultivadas con VIH, dos mostraron signos decisivos de haberse infectado, lo que significa que algunos condilomas anogenitales son mucho más susceptibles a esta infección. En vista de los hallazgos, Deborah Anderson, una de las autoras del trabajo, advierte de la necesidad de tratar las verrugas genitales, y afirma que las campañas de vacunación contra el VPH en áreas donde el VIH es endémico, como el África subsahariana, pueden reducir significativamente el impacto del VIH.

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