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Obesidad
Dietas basadas en un exceso de nutrientes, grasas y fast food y una forma de vida cada vez más sedentaria son el caldo de cultivo para que la obesidad se esté convirtiendo en una auténtica epidemia. Aprende a controlar tu peso.
Escrito por Esther Martín, Estudiante de medicina de la Universidad de Alcalá de Henares

Causas de la obesidad

Actualizado: 13 de Noviembre de 2019

En términos generales, la excesiva acumulación de triglicéridos (grasas neutras) en el tejido adiposo (la obesidad) se produce cuando el equilibrio calórico es netamente positivo, es decir, cuando se consumen más calorías de las que se queman. La obesidad no es posible en otras circunstancias.

Sin embargo, conviene tener en cuenta también los factores de riesgo que predisponen o favorecen la aparición de la obesidad, y que ayudan a entender mejor el por qué de esta epidemia de sobrepeso mundial:

Factores genéticos

En diversos estudios se ha observado que menos del 10% de los hijos de padres delgados son obesos, alrededor del 50% de los hijos con un progenitor obeso son obesos, y más del 80% de los hijos cuyos progenitores son obesos presentan obesidad. Así pues, se ha demostrado la existencia de una correlación significativa entre el peso de padres e hijos naturales, mientras que dicha correlación es menor o no existe al comparar padres adoptivos con hijos adoptados.

Factores nutricionales

La sobrealimentación puede tener lugar en cualquier época de la vida, pero su influencia es mayor si se inicia en edades tempranas. La nutrición durante la infancia ha adquirido gran relevancia en los últimos años, al demostrarse que un porcentaje significativo de niños obesos evolucionan a adolescentes obesos y adultos obesos. Las dietas ricas en grasas y en carbohidratos pueden favorecer la obesidad.

Causas de la obesidad

Los genes influyen en la predisposición a la obesidad cuando se relacionan con formas de alimentación específicas y la disponibilidad de nutrientes. Por ejemplo, la hambruna impide la obesidad, incluso en personas con mayor propensión a ella. También son importantes los factores culturales relacionados con la composición de la dieta y con el grado de actividad física. En sociedades industrializadas, la obesidad es más frecuente en mujeres pobres, mientras que en países subdesarrollados lo es en las mujeres más ricas. En los niños existe cierto grado de relación entre el sobrepeso y el tiempo que destinan a ver la televisión. Además, la sociedad es cada vez más sedentaria, a la par que han disminido los niveles de actividad física, sobre todo entre los niños y la población trabajadora.

Uno de los factores que más impacto ha tenido en el crecimiento de la obesidad en el mundo, y más en concreto en zonas como América Latina, donde se ha triplicado desde 1975 hasta los 105 millones de personas, o el Caribe, donde se ha multiplicado por cuatro la cifra de obesos (6,6 millones), es el incremento del consumo de alimentos ultraprocesados y fast food. Este tipo de productos contienen pocos o ningún alimento completo, son preparaciones industriales listas para comer o calentar (pizzas, snacks, bollería, bebidas azucaradas…), y han conllevado que crezca la exposición de la población a cantidades excesivas de grasas, sodio y azúcar, elevando la ingesta de calorías, disparando así las tasas de obesidad.

Factores neurales

Los mecanismos básicos que regulan la ingestión de alimentos (sensación de apetito/saciedad) están localizados en el sistema nervioso central. Diversos autores han demostrado que existe una relación entre las alteraciones en el metabolismo de la serotonina y la ingesta alimenticia.

En la regulación de la ingesta de alimentos intervienen varias moléculas, algunas desconocidas; pero tal vez la más importante es la leptina. Esta hormona es secretada por los adipocitos y su nivel de producción constituye un índice de los depósitos energéticos adiposos. Cuando sus niveles son altos, la ingestión de alimentos disminuye, y el gasto energético aumenta. Se han descrito varias familias con obesidad mórbida de comienzo precoz debido a mutaciones que inactivan la leptina (carecen de hormona o no funciona) o a resistencia a la leptina (la hormona es correcta pero el receptor al que debe unirse está mal conformado).

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