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Pulsioximetría
La pulsioximetría es una prueba médica que permite conocer los niveles de oxígeno en la sangre, para diagnosticar situaciones de insuficiencia respiratoria sin necesidad de realizar análisis ni intervenciones invasivas.
Escrito por David Saceda Corralo, Médico Interno Residente, especialista en Dermatología Medicoquirúrgica y Veneorología
Cómo se hace una pulsioximetría

La pulsioximetría no puede realizarse si la sangre no llega bien a la punta de los dedos

Al llegar a la consulta o al servicio de urgencias el médico te hará unas preguntas generales sobre tu estado de salud (enfermedades importantes, factores de riesgo, estilo de vida, lugar de trabajo…), y sobre todo insistirá en los síntomas que te han llevado a consultar. El síntoma que se relaciona con la insuficiencia respiratoria es la disnea, fatiga o falta de aire.

Después te realizará una exploración física general, y valorará la realización de una pulsioximetría si cree que puede ser útil para el diagnóstico y tratamiento. Al ser un test sencillo se suele realizar en todas las personas de forma directa.

En ese mismo momento, un médico o una enfermera procederá a colocarte el pulsioxímetro. Se suele colocar en los dedos de la mano; cualquiera es válido. Pero hay situaciones en las que la sangre no llega bien a la punta de los dedos. Algunas de ellas son fisiológicas, como una exposición al frío, y otras son situaciones patológicas, como sepsis, enfermedad de Raynaud, etcétera. En esos casos se puede intentar colocar el pulsioxímetro en otras localizaciones, como por ejemplo el lóbulo de la oreja.

Pocos segundo después de colocar el pulsioxímetro se empezará a detectar el pulso sanguíneo, entonces la luz cruzará el dedo y se deformará según las moléculas de hemoglobina que estén ocupadas con oxígeno. En la pantalla del pulsioxímetro aparecerá un número, que el médico interpretará para tomar actitudes clínicas según el resultado.

Complicaciones de la pulsioximetría

No existen complicaciones al realizar la pulsioximetría. Lo que sí existen son situaciones complicadas en las que no puede utilizarse esta técnica. Algunas de ellas son la sepsis, el shock cardiogénico, la isquemia arterial, la enfermedad de Raynaud, el congelamiento o la crioglobulinemia. Todas ellas tienen un factor en común: la disminución o ausencia de flujo sanguíneo en las extremidades.

Actualizado: 15 de Diciembre de 2015

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