Las gastritis crónicas asintomáticas no necesitan tratarse. Pero en los pacientes con síntomas el tratamiento debe ser personalizado. Se aconseja evitar alimentos irritantes como todas las comidas pesadas, fritos y rebozados, bebidas carbonatadas, picantes, especias y la combinación tabaco-alcohol. Los antiinflamatorios quedan prohibidos por su papel erosivo sobre la mucosa gástrica, recomendándose como alternativa el paracetamol.

En la gastritis atrófica producida por H. pylori es necesario instaurar tratamiento con antibióticos (la pauta más utilizada es la asociación de inhibidores de la bomba de protones –el  más conocido es el omeprazol–, amoxicilina y claritromicina, durante 7 o 10 días. Esta pauta es altamente eficaz, aunque ha de hacerse confirmación de la curación al cabo del tiempo para establecer una nueva combinación de fármacos y antibióticos si no se consiguiera esta.

En la anemia perniciosa se necesita el aporte indefinido de vitamina B12, que es recomendable que se administre por vía parenteral, es decir, mediante una inyección intramuscular generalmente mensual.

Finalmente, si se presenta anemia por niveles bajos de hierro, se utilizarán suplementos de hierro para recuperar los depósitos. Este aspecto conlleva en ocasiones un recrudecimiento de los síntomas, pues algunos preparados de hierro son mal tolerados provocando síntomas parecidos a la propia gastritis. Se indicarán aquellos mejor tolerados, y si fuese preciso, tomados tras las comidas a pesar de que disminuya su absorción.

Creado: 23 de febrero de 2016

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