Vivir sin bazo, ¿cómo afecta a la salud?

¿Por qué se extirpa el bazo y qué consecuencias tiene para la salud? ¿Los enfermos esplenectomizados tienen más riesgo de complicaciones por COVID-19? Te contamos qué precauciones deben tener las personas sin bazo.
Ubicación del bazo en el organismo humano

Actualizado: 21 de diciembre de 2020

El bazo es un pequeño órgano del tamaño más o menos de un puño (mide unos 12 cm) que se encuentra en la cavidad abdominal, a la izquierda, encima del estómago y en contacto con el páncreas, el diafragma y el riñón izquierdo. Es de los pocos órganos con cuya extirpación (lo que en el lenguaje médico se conoce como esplenectomía) se puede seguir llevando una existencia casi normal, a pesar de que tiene funciones muy importantes para la salud, ya que es el encargado de mantener limpia la sangre y de crear anticuerpos.

Funciones del bazo en el organismo

El bazo cumple varios cometidos en el organismo que influyen en nuestro estado de salud:

  • Función inmunológica: “actúa como fábrica y almacén de linfocitos, que son nuestras defensas; por lo tanto, el bazo tiene un papel muy importante dentro de nuestro sistema inmune”, nos explica la doctora Maravillas Carralón, médico internista del Hospital Universitario Quirónsalud Madrid.
  • Función hematológica: el bazo ayuda a mantener una cantidad suficiente de flujo sanguíneo. También limpia la sangre de sustancias innecesarias y destruye los glóbulos rojos envejecidos o anómalos. “Se encarga de reciclar las plaquetas y los glóbulos rojos que ya están envejecidos para que no sigan circulando en la sangre”, apunta la doctora Carralón.
Ilustración de las funciones del bazo

A pesar de estas importantes tareas inmunológicas y hematológicas, las personas sin bazo pueden hacer una vida casi normal. “Son muchas las personas que viven sin él porque se lo han tenido que quitar, o bien porque nacen sin él, o porque tienen un bazo que no funciona, lo que denominamos asplenia funcional”, explica el Dr. Juan María Herrero, médico internista y vocal de comunicación del Grupo de Enfermedades Infecciosas de la Sociedad Española de Medicina Interna (SEMI).

En qué casos hay que extirpar el bazo

El bazo se tiene que extraer por muchos motivos, pero el más frecuente es por un golpe que ha provocado su rotura. “Es necesario extirpar este órgano en el caso de traumatismos importantes; por ejemplo, después de un accidente de tráfico”, dice la doctora Maravillas Carralón.

Al tratarse de una víscera sin protección ósea al bazo le pueden afectar los golpes fuertes y rasgarse, sin necesidad de que se produzca una herida en la piel. En esta situación se realiza la extirpación para evitar una grave hemorragia intraabdominal.

El bazo actúa como fábrica y almacén de linfocitos que son nuestras defensas, por lo tanto, tiene un papel muy importante dentro de nuestro sistema inmune

Los síntomas que indicarían que se ha producido la rotura del bazo, como nos comenta el doctor Herreno, son “dolor en la parte superior izquierda del abdomen o en la parte baja del tórax de ese mismo lado, o más generalizado con peritonitis”. También puede doler el hombro izquierdo, molestia que empeora al coger aire. “Si existe un sangrado importante, el paciente puede encontrarse con baja tensión arterial, o incluso llegar a perder el conocimiento”, agrega.

Pero un fuerte golpe no es la única causa de la esplenectomía, la intervención también es necesaria en los siguientes casos:

  • Rotura por agrandamiento del bazo, de manera que se rasga la membrana que rodea a esta víscera. Uno de los motivos de la inflamación puede ser la mononucleosis infecciosa.
  • Quistes o tumores benignos.
  • Infección o absceso que provoca una grave inflamación y que no responde al tratamiento.
  • Coágulos sanguíneos en los vasos que irrigan el bazo.
  • Cirrosis del hígado.
  • En algunos tipos de cáncer se recomienda la extirpación del bazo como la leucemia linfocítica crónica, el linfoma de Hodgkin, el linfoma de no Hodgkin y la leucemia de células pilosas.
  • Anemia falciforme.
  • Enfermedades hematológicas, como:
    • La púrpura trombocitopénica inmune, un trastorno en el que el sistema inmunitario destruye las plaquetas.
    • Policitemia vera un tipo de cáncer que provoca un aumento de la producción de glóbulos rojos y que conlleva un aumento de riesgo de trombosis.
    • Esferocitosis hereditaria, una enfermedad rara, que provoca graves anemias y que se suele diagnosticar en los recién nacidos (aunque no siempre).
    • Talasemia, una enfermedad genética que afecta a la hemoglobina.
Laparoscopia

Cómo se realiza la extirpación del bazo

Cuando es necesario quitar el bazo, la intervención se puede realizar mediante alguno de estos métodos:

  1. Por laparoscopia: en este caso, a través de unas pequeñas incisiones en el abdomen, el cirujano, con la ayuda de una cámara, extrae el bazo con unos bisturís especiales. La ventaja de esta técnica es que la recuperación es más rápida y menos dolorosa, pero no se puede realizar cuando la extirpación de produce como consecuencia de la rotura del bazo.
  2. Laparotomía o cirugía tradicional: a través de incisión en el abdomen. Es lo más habitual cuando se trata de roturas traumáticas del bazo.

Cuidados de las personas sin bazo

Aunque se pueda vivir sin bazo, las personas esplenectomizadas deben tomar algunas precauciones. “Las personas sin bazo son más susceptibles a algunas infecciones bacterianas, como el neumococo, o parasitarias, como la malaria. Y tanto los pacientes como sus familiares y cuidadores deben conocer esa mayor susceptibilidad”, señala el doctor Juan María Herrero.

De hecho, un estudio realizado en 2006 en Escocia por la Universidad de Edimburgo (Reino Unido) y otros centros de investigación escoceses, publicado en la The American Journal of Medicine, señalaba que de los 1.646 pacientes analizados, alrededor del 21% sufrió una infección grave que requirió hospitalización, y que el riesgo de infección fue mayor en los primeros tres años después de la extirpación del bazo, reduciéndose tras ese periodo de tiempo.

Por todo eso y para disminuir el riesgo de infecciones, deben adoptar ciertas medidas, que nos detalla el doctor Juan María Herrero:

  • Vacunación: “es importante que lleven al día las vacunaciones indicadas. Además de las recomendadas para la población general, las personas sin bazo deben inmunizarse frente al neumococo, el meningococo, la Haemophilus influenzae tipo b y la gripe”, afirma el doctor Herrero. Esta inmunización se debe realizar al menos dos semanas antes de una esplenectomía programada, o dos semanas después de la cirugía si el bazo se tiene que extirpar de forma urgente. Además, si la persona va a realizar un viaje al extranjero, sobre todo a países donde haya malaria o a áreas de mayor incidencia de meningitis “deben consultar con antelación en un centro de atención al viajero y vacunación internacional”, afirma el doctor Herrero.
  • Rehuir el contacto con animales y hábitats con garrapatas: “deben evitar algunas enfermedades trasmitidas por picadura de garrapata, como la babesiosis o la anaplasmosis humana”, dice el doctor Herrero. 
  • Prestar atención a algunos síntomas: “tienen que solicitar valoración médica urgente en caso de fiebre, tiritona, o clínica compatible con un proceso infeccioso que vaya más allá de un cuadro catarral leve, pues pueden desarrollar una infección grave de manera fulminante, en cuestión de horas”, advierte el experto de la SEMI.
  • Profilaxis con antibiótico: cuando el paciente tiene un mayor riesgo de infección (por presentar otras inmunodeficiencias asociadas, en los primeros meses tras la extirpación, en el caso de los niños, o si ha sufrido episodios previos de sepsis graves), “el médico puede indicar un tratamiento antibiótico preventivo diario durante un periodo de tiempo que, en ocasiones, llega a ser para toda la vida”, indica el doctor Herrero. Incluso, afirma que a las personas sin bazo se les recomienda que si van a viajar lleven un antibiótico prescrito por su médico para que en caso de presentar los síntomas señalados puedan empezar a tomarlo mientras encuentran un médico. “Sobre todo si se hallan en una localización donde no pueden ser valorados médicamente en menos de dos o tres horas”, añade.
Persona protegiéndose contra el covid-19

COVID-19 en los pacientes sin bazo

Como hemos comentado, el bazo se encarga sobre todo de luchar contra las infecciones bacterianas y parasitarias, al eliminar esos gérmenes del torrente sanguíneo y produciendo anticuerpos contra ellos. Pero no actúa así, según el doctor Juan María Herrero, cuando la infección la ha provocado un virus. “Sin embargo, es cierto que su relación con las infecciones virales está mucho menos estudiada, y en alguna, como en el caso del citomegalovirus, se postula que puede haber una mayor predisposición a complicaciones por una peor respuesta inmunológica”, señala.

Las personas sin bazo deben extremar las medidas para prevenir el contagio de COVID-19 porque a menudo tienen otras enfermedades que podrían aumentar el riesgo de complicaciones

En el caso del COVID-19, “no hay prácticamente información”, afirma. Además, no es fácil saber si las personas sin bazo y contagiadas de coronavirus tienen más riesgo de complicaciones porque, como señala el vocal de la SEMI, “tienen en ocasiones una enfermedad de base que puede también favorecer un curso más complicado de la COVID-19. No se debe olvidar la posibilidad de una mayor predisposición a las sobreinfecciones bacterianas. Por lo tanto, y hasta disponer de más información, la recomendación para estos enfermos es extremar las medidas generales aconsejadas para la población general”, señala.

Creado: 18 de diciembre de 2020

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