Para el tratamiento de la toxoplasmosis generalmente se prescribe pirimetamina combinada con sulfadiazina y ácido folínico. Los fármacos para pacientes inmunocompetentes o inmunosuprimidos son los mismos; solo cambiarán las dosis y el tiempo de tratamiento.

Una alternativa a esta terapia en pacientes con VIH puede ser el cotrimoxazol (sulfametoxazol-trimetoprim).

La mayoría de los pacientes inmunocompetentes con toxoplasmosis no requieren tratamiento, a menos que presenten síntomas graves persistentes.

En las mujeres gestantes un tratamiento farmacológico temprano puede disminuir el riesgo de infección fetal o puede reducir la gravedad de la enfermedad si ya se ha transmitido la afección al feto. Los niños con toxoplasmosis congénita, que presentan síntomas, deben recibir tratamiento con pirimetamina, sulfadiacina y ácido folínico. En los casos de coriorretinitis, además de estos fármacos suelen añadirse corticoides. Estos también se recomiendan cuando existen abscesos en los pacientes VIH con signos de hipertensión intracraneal.

Como ya se mencionó con anterioridad, la espiramicina es el fármaco recomendado para la infección de la mujer embarazada de cara a evitar la infección fetal, y la pirimetamina-sulfadiazina-folínico cuando la infección fetal se haya producido.

Los pacientes inmunodeprimidos deben ser tratados hasta 4-6 semanas después de la desaparición de los síntomas. Aquellos que presentan una infección asintomática no requieren tratamiento.

Creado: 7 de diciembre de 2010

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