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Vivir en una granja previene alergias y asma en los niños

Los niños que se crían en contacto con la naturaleza y los animales, especialmente si residen en una granja, tienen menos riesgo de desarrollar alergias y asma que los que viven en entornos urbanos, según un nuevo estudio.
Una niña observa a unos pollitos en una granja

Los investigadores intentan identificar la sustancia del polvo de granja que proporciona dicha protección. 

14 de Septiembre de 2015

Vivir en contacto con la naturaleza durante la infancia, exponiéndose de manera continuada a pequeñas dosis de las endotoxinas y polvo característicos de las granjas de animales, reduce el riesgo de desarrollar alergias, asma y rinitis alérgica (fiebre del heno), según revela una investigación dirigida por investigadores del Laboratorio de Inmunoregulación VIB Inflammation Research Center de Gante, en Bélgica.

Como ha explicado Bart Lambrecht, investigador en el VIB Inflammation Research Center y la Universidad de Gante y coautor del trabajo, el estudio mostró una asociación entre la exposición al polvo presente en las granjas y una protección frente a las alergias y el asma, porque este tipo de polvo consigue que la membrana mucosa que se encuentra en el interior del tracto respiratorio reaccione de forma menos intensa frente a alérgenos como los ácaros del polvo, reduciendo así la respuestas inmunológicas inflamatorias.

El estudio mostró una asociación entre la exposición al polvo presente en las granjas y una protección frente a las alergias y el asma

Por lo tanto, los niños que se crían en hogares con mascotas o en granjas lecheras, donde el polvo que respiran contiene elevadas dosis de partículas fúngicas, ciertas bacterias o endotoxinas, están más protegidos frente a las alergias, aunque se desconoce todavía el mecanismo por el que esto sucede y los investigadores están intentando identificar cuál es la sustancia del polvo de granja que proporciona dicha protección con el objetivo de desarrollar una vacuna contra el asma y elaborar nuevos tratamientos que ayuden a prevenir las alergias.

En estudios anteriores ya se había descubierto que los niños que vivían en granjas tenían un menor riesgo de sufrir asma; en concreto, un trabajo publicado en el año 2011 y en el que participaron 16.000 escolares de Alemania, Austria y Suiza, demostró que este riesgo era entre un 30 y un 50% menor en comparación con los niños que residían en entornos urbanos, lo que se atribuyó al efecto protector de los microbios presentes en las granjas sobre los pulmones infantiles.

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