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Las bebidas energéticas afectan a la función cardiaca

Un estudio realizado por investigadores alemanes revela que el consumo de bebidas energéticas –que contienen cafeína y taurina– aumenta la potencia de las contracciones del corazón, lo que puede causar una arritmia.
Las bebidas energéticas afectan a la función cardiaca

04 de Diciembre de 2013

Investigadores de la Universidad de Bonn (Alemania) acaban de presentar un estudio en la Sociedad Radiológica de Norteamérica que revela que las bebidas energéticas –que suelen incluir en su composición cafeína y taurina (un aminoácido)–, modifican el funcionamiento del corazón porque intensifican la potencia de las contracciones de este órgano.

En la investigación, que tenía por objetivo evaluar el impacto a corto plazo que tenía sobre la función cardiaca el consumo de este tipo de bebidas, participaron 18 adultos sanos –15 varones y 3 mujeres– con una media de edad de 27,5 años.

Antes de tomar la bebida energética –que contenía 100 mg. por 100 ml. de taurina y 32 mg. por 100 ml. de cafeína–, y una hora después de su ingesta, se realizó a cada voluntario un estudio de resonancia magnética cardiaca. Los investigadores compararon posteriormente estas imágenes radiológicas y observaron que tras beber este producto las contracciones del corazón eran más potentes.

Los autores del estudio aconsejan que los menores de edad y las personas con trastornos cardiacos, como arritmias, eviten consumir bebidas energéticas

Aunque desconocen las repercusiones que podría tener este incremento de la contractilidad del corazón sobre la actividad cotidiana o el rendimiento deportivo, los autores del estudio aconsejan que los menores de edad y las personas con trastornos cardiacos, como arritmias, eviten consumir bebidas energéticas.

Según expertos de la Sociedad Española de Cardiología, al aumentar la potencia contráctil del corazón aumenta también el riesgo de desarrollar una arritmia, y este riesgo es mayor si la cafeína y la taurina que contienen las bebidas energéticas se mezclan con alcohol, una peligrosa costumbre que se ha extendido entre los jóvenes, y que puede acarrear graves daños a la salud.

El gobierno de Estados Unidos ya difundió un estudio a principios de 2013 en el que advertía de que entre 2007 y 2011 se había duplicado el número de personas que habían acudido a los servicios de urgencia tras consumir bebidas energéticas, y que también habían aumentado significativamente las consultas al médico por esta causa. La mayoría de estos pacientes eran adolescentes y adultos jóvenes.

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