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Las bebidas energéticas dañan la salud de sus jóvenes consumidores

Más de la mitad de los jóvenes que toman bebidas energéticas reconoce haber tenido algún problema de salud asociado a su ingesta, como taquicardias, dificultad para conciliar el sueño, o dolor de cabeza.
Escrito por: Natalia Castejón

19/01/2018

Joven consumidor de bebidas energéticas

En España cuatro de cada diez estudiantes entre 14 y 18 años toman bebidas energéticas.

Las bebidas energéticas con un elevado contenido en taurina y cafeína desencadenan algún problema de salud en el 55,4% de los jóvenes que las consumen, de acuerdo a los resultados de un estudio publicado en Canadian Medical Association Journal, y realizado por investigadores de la Universidad de Waterloo, en Canadá, que han analizado a 2.055 jóvenes canadienses de entre 12 y 24 años de edad.

Los jóvenes constituyen uno de los grupos que más bebidas energéticas consume; de hecho, en España cuatro de cada diez estudiantes de entre 14 y 18 años las toman, según los últimos datos de ESTUDES. El reciente estudio ha concluido, tras realizar cuestionarios a los participantes, que más de la mitad de los que declararon haber consumido alguna vez estas bebidas experimentaron problemas de salud asociados a su ingesta.

Los efectos perjudiciales de las bebidas energéticas pueden ser mayores si se combinan con alcohol o se toman antes de hacer ejercicio

Concretamente, el 24,7% declaró haber tenido taquicardias –aumento de los latidos del corazón–, el 24,1% había presentado dificultades para conciliar el sueño, y el 18,3% padeció fuertes dolores de cabeza. A un nivel más bajo, el 5,1% tuvo vómitos, náuseas o diarrea, el 0,2% sufrió convulsiones, y un 5% de los afectados acudió a los servicios sanitarios para ser tratado.

Bebidas energéticas y alcohol, un cóctel peligroso

Canadá ha limitado la cantidad de cafeína que incluyen estas bebidas y ha puesto en marcha una legislación para prohibir la venta de estos productos a los menores. Sus peligros se empiezan a conocer con los estudios que van viendo la luz, y parece que sus riesgos para la salud se incrementan cuando se mezclan con alcohol, o cuando se usan antes o durante la práctica de una actividad física.

Por ello, David Hammond, principal autor de la investigación, alerta de que, aunque se suelen comparar con el café, los daños que provocan las bebidas energéticas en la salud son mucho más graves, por lo que hace falta crear una normativa que restrinja su consumo y comercialización entre los jóvenes y los niños a nivel mundial.

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