Dra. Matilde Gómez Frieiro

Ginecóloga especializada en menopausia, divulgadora en salud femenina y autora de ‘Mujeres sin reglas’
La ginecóloga y divulgadora Matilde Gómez, autora de ‘Mujeres sin reglas’, considera fundamental tener una perspectiva de la menopausia más positiva para que las mujeres entiendan que no es el fin de la vida, sino una nueva etapa.
Dra. Matilde Gómez
“Hay que dejar de hablar de la menopausia en términos negativos y hacer ver que solo es una etapa de transición”

30/05/2024

Dice Matilde Gómez Frieiro que es necesario que los medios de comunicación y la publicidad aborden la menopausia con naturalidad, ya que tienen un gran impacto en la percepción que la sociedad tiene de esta etapa de la vida. “La publicidad debe ser más inclusiva con las mujeres menopáusicas, porque somos más que señoras mayores que cocinamos tartas para nuestros nietos”, señala. Médica especializada en ginecología y salud de la mujer, Gómez ha dedicado su carrera a la investigación y tratamiento de la menopausia, siendo reconocida por la Asociación Española para el Estudio de la Menopausia (AEEM). Desde 2009, ejerce como directora del Gabinete Médico Ginecológico (GAMEGIN) en Santa Cruz de Tenerife y es una gran divulgadora en redes sociales: a través de su cuenta de Instagram @dr.matildegomez, en la que cuenta con más de 20.000 seguidores, comparte información ginecológica de manera accesible y siempre desde el humor. Acaba de publicar Mujeres sin reglas (Zenith), una completa guía sobre el cuerpo femenino y los cambios que ocurren durante la menopausia, con un enfoque positivo, pero sin minusvalorar sus pormenores. Hablamos con esta experta sobre los cambios físicos, los tratamientos disponibles y cómo afrontar esta etapa de transición en la vida de las mujeres.

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¿Cómo ha evolucionado la percepción social de la menopausia a lo largo de las últimas décadas?

Portada "Mujeres sin reglas"

La mujer tenía socialmente un papel relegado a la crianza de los hijos y al cuidado del marido y de los padres, por lo que no se tenían en cuenta sus necesidades y padecía en silencio sus síntomas en la intimidad del hogar. Con la incorporación al mundo laboral, esos síntomas se ocultaban para que no se menospreciara su capacidad, dado que se solían usar términos peyorativos para hablar de una mujer en esa fase de la vida. Quizá por eso hemos crecido con la idea de que la menopausia nos hacía viejas e invisibles.

En la actualidad, estamos experimentando la menopausia como la primera generación de mujeres empoderadas de serie. La mayoría de nosotras somos mujeres trabajadoras con una sólida formación académica y profesional, con independencia económica, y rechazamos la idea de ser relegadas a un segundo plano. Estamos en la cúspide de nuestras carreras y queremos disfrutar de nuestros logros sin dejar que los sofocos nos detengan.

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¿Cuáles son los desafíos sociales a los que se enfrentan las mujeres durante la transición a la menopausia?

La libertad económica que hemos adquirido las mujeres y los avances científicos han permitido retrasar la maternidad a muchas mujeres trabajadoras o con puestos de responsabilidad que no querían renunciar a todo lo que tanto les había costado conseguir. Pero eso nos lleva ya a casi unir la maternidad con la menopausia, por lo que nos encontramos a muchas mujeres batallando con sofocos y con niños pequeños que tienen unas necesidades específicas y cuidando a padres mayores que tienen otras muy distintas.

Actualmente muchas mujeres llegan a unir la maternidad con la menopausia, por lo que nos encontramos a muchas mujeres batallando con sofocos y con niños pequeños que tienen unas necesidades específicas

También, muchas de nosotras desempeñamos trabajos clásicamente masculinos (piensa en las mujeres que están en el ejército o en los cuerpos de seguridad del estado, mujeres dirigiendo obras de ingeniería, o las responsables de un quirófano) en donde hay que empezar a reivindicar la menopausia y exigir ciertos derechos, como el acceso a un baño para refrescarnos, a un ventilador en el puesto de trabajo, o a un uniforme con una tela más fresca para sobrellevar mejor nuestros síntomas.

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¿Cómo pueden abordarse esos desafíos a nivel comunitario?

Creando espacios laborales “menofriendly” e implicando a las parejas en esta etapa. No valorar a ninguna persona por su edad. Fomentar la salud colectiva creando espacios al aire libre donde se pueda estar en contacto con la naturaleza y hacer ejercicio. Invertir en ejercicio es invertir en salud a largo plazo. Dejar de hablar de la menopausia en términos negativos y hacer ver que solo es una etapa de transición a otra donde la experiencia y la seguridad en una misma deben ser valoradas, al igual que se hace con los hombres.

¿Qué papel desempeñan los medios de comunicación y la publicidad en la representación de la menopausia en la sociedad?

Los medios de comunicación a veces no transmiten el mensaje correcto, pues valoran las canas en el varón y las critican en la mujer. Ellos son maduros interesantes y nosotras viejas brujas como no vayamos teñidas e “hialuronizadas”. Hablar con naturalidad de la menopausia como una etapa más de nuestra vida en la que tenemos mucho que aportar a la sociedad, como la experiencia acumulada en estos años. La publicidad debe ser más inclusiva con las mujeres menopáusicas porque somos más que señoras mayores que cocinamos tartas para nuestros nietos.

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Síntomas que alertan de la perimenopausia

Explica que la menopausia suele darse entre los 45 y los 55 años; situándose la media en torno a los 51 años.

Nacemos con un número limitado de ovocitos que tienen una obsolescencia programada. Una vez que llegan a un número crítico dejamos de producir el estrógeno suficiente para mantener nuestros ciclos menstruales regulares y dejamos de tener la regla. Es lo que llamamos amenorrea. Si esa amenorrea se mantiene durante un año ya decimos que tenemos la menopausia instaurada. Y eso nos ocurre a casi todas las mujeres entre los 45 y los 55 años de manera fisiológica, lo que supondría una edad media de menopausia en España de 51 años.

Si la amenorrea se mantiene durante un año, ya decimos que tenemos la menopausia instaurada. Y eso nos ocurre a casi todas las mujeres entre los 45 y los 55 años de manera fisiológica

 ¿Qué síntomas pueden avisarnos de la perimenopausia y cuántos años puede extenderse esta etapa?

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Entre 5 y 10 años antes de nuestro cese definitivo de reglas podríamos notar ya fallos ovulatorios; es decir, nuestro ovario ya no produciría nuestras hormonas regularmente pudiéndose producir un exceso de estrógenos o un defecto de progesterona que nos produciría ciclos menstruales irregulares, reglas más abundantes, quizá dolores de cabeza antes de la misma, o sensación de hinchazón de mamas diferente a lo habitual. Este periodo previo a la menopausia es lo que denominamos perimenopausia o fase de transición a la menopausia, que es como preferimos llamarla actualmente.

¿Podemos hablar de perimenopausia si no hay cambios en las reglas?

Aunque casi todos los síntomas se suelen producir por un desequilibrio entre la producción de estrógenos y gestágenos algunas mujeres podrían notar sus ciclos menstruales regulares, aunque a lo mejor con más cantidad o más dolorosos. Además, podríamos notar otro tipo de síntomas como insomnio, cambios en el estado de ánimo, dolores de cabeza o malestar en las mamas.

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¿Cuáles son los síntomas más comunes de la menopausia y cómo pueden afectar a la calidad de vida de una mujer?

Los más comunes son los famosos sofocos, seguidos por el insomnio y los dolores articulares. Los cambios de carácter y la sequedad vaginal también ocupan un lugar importante. Estos síntomas pueden ser leves y no interferir apenas en tu vida, o muy severos y alterar tu calidad de vida.

Riesgos asociados a la menopausia

¿Cuáles son los factores de riesgo asociados con la menopausia temprana y tardía?

Una menopausia temprana o un fallo ovárico prematuro, que es como preferimos llamarlo, supone una patología médica, pues se asocia a más riesgo de enfermedades y es una de las causas de muerte prematura en la mujer que lo padece. Aumenta el riesgo cardiovascular, el de osteoporosis y el de deterioro cognitivo, por lo que la esperanza de vida puede verse muy alterada. Por eso siempre debe de tratarse con terapia hormonal, salvo que haya alguna contraindicación severa para no hacerlo.

Los síntomas de la menopausia pueden ser leves y no interferir apenas en tu vida, o muy severos y alterar tu calidad de vida

Por otro lado, una menopausia tardía podría suponer un mayor riesgo de cáncer de endometrio al mantenerse por más tiempo un exceso de estrógenos por el ovario sin tener unos niveles de progesterona suficientes para contrarrestar los efectos del estrógeno sobre el endometrio (la capa interna del útero). Como en la vida, los extremos nunca son buenos.

¿Cómo afecta la menopausia al sistema óseo de una mujer y cuáles son las medidas preventivas recomendadas para prevenir la osteoporosis?

Nuestros huesos, pese a lo que se suele pensar, no son una estructura rígida, sino que están en constante renovación gracias a un equilibrio entre distintas hormonas, enzimas, vitaminas y minerales. Los estrógenos participan en este equilibrio con un papel muy destacado, por lo que cuando disminuyen en la menopausia se rompe esa armonía a favor de la destrucción del hueso y disminuyendo la formación del mismo. Esto hace que con el tiempo nuestro hueso pierda consistencia, se haga frágil y tenga más posibilidad de romperse ante una caída leve.

La manera de prevenirlo es ahorrando hueso desde jóvenes y eso lo hacemos con un adecuado aporte de calcio, magnesio y vitamina D, normalmente por la dieta y con hábitos de vida saludables del que forma parte el ejercicio de fuerza y el de impacto, dado que al aumentar el músculo se protege el hueso y al producirse el impacto en el ejercicio se estimula la formación de hueso. Una vez en la menopausia debemos continuar con estos hábitos para mantener la dureza y consistencia de nuestros huesos.

La principal causa de muerte en las mujeres son las enfermedades cardiovasculares, y eso ocurre más a partir de la menopausia porque perdemos los estrógenos que protegen nuestros vasos sanguíneos

¿Cuál es la relación entre la menopausia y el aumento del riesgo de enfermedades cardiovasculares en las mujeres?

Sabemos que la principal causa de muerte en las mujeres son las enfermedades cardiovasculares y eso ocurre más a partir de la menopausia porque sabemos que los estrógenos protegen nuestros vasos sanguíneos disminuyendo la posibilidad de crear un trombo. Pero cuando dejamos de producir estrógenos esta protección se pierde aumentando el riesgo de que se formen trombos o que se desprendan.

Terapia hormonal: beneficios y contraindicaciones

En el libro quita un poco de mala fama al tratamiento hormonal y explica que su uso es seguro. ¿En qué casos no estaría recomendado?

Contra todo lo que se cree, las contraindicaciones para la terapia hormonal de la menopausia son pocas y entre ellas están el tener más de 60 años y llevar más de 10 años en menopausia, el haber padecido un cáncer ginecológico estrógeno dependiente, haber pasado por un tromboembolismo (como una angina de pecho o una embolia pulmonar), tener alguna enfermedad cardiovascular, padecer de una enfermedad hepática grave o tener sangrados vaginales no estudiados.  

¿Cuál es el que más suele recomendar?

La decisión de una terapia u otra debe ser individualizada, teniendo en cuenta la situación de cada mujer, lo que nos llevará a decantarnos por una terapia u otra valorando el equilibrio entre riesgos y beneficios. Normalmente recomendamos los estrógenos añadiendo gestágenos si se tiene útero y, como vía de aplicación, la transdérmica (en parches, geles o spray) es la preferida por la mayoría de los especialistas, pues ha demostrado tener menos riesgo de complicaciones.

¿Cuánto tiempo se puede mantener la terapia hormonal una vez se ha llegado a la menopausia?

No podemos hablar de un tiempo fijo, ya que el tratamiento debe ser individualizado. Sin embargo, en términos generales, se recomienda utilizar la dosis más baja que resulte efectiva durante el menor tiempo posible. Los estudios científicos han demostrado que el uso de la terapia hormonal no supone un riesgo adicional hasta un período de diez años, e incluso puede prolongarse si la paciente aún experimenta síntomas después de suspenderla.

Además del tratamiento hormonal, ¿qué opciones de tratamiento están disponibles para aliviar los síntomas de la menopausia, como los sofocos y los cambios de humor?

Actualmente hay productos no hormonales específicos para cada síntoma que podrían beneficiar a mujeres con molestias leves como los fitoestrógenos, la cimicífuga racemosa, el lúpulo o el extracto citoplasmático de polen para los sofocos. Para los cambios de humor pueden tener cierta utilidad la salvia, los derivados del azafrán o la ashwagandha.

No supone un riesgo añadido usar la terapia hormonal hasta diez años, e incluso se puede prolongar si la paciente aún persiste en sus síntomas tras abandonarla

Recientemente acaba de salir al mercado un producto no hormonal, el fezolinetant, que ha demostrado más eficacia que los productos naturales en el control de los sofocos severos en la mujer menopáusica que tiene contraindicada la terapia hormonal o que no quiere usarla.

Considerando la importancia de empoderar a las mujeres durante la transición a la menopausia, ¿cuál es su mensaje final para aquellas que están atravesando este proceso y para la sociedad en general en cuanto a la comprensión y el apoyo hacia las mujeres en esta etapa de sus vidas?

Con mi libro Mujeres sin reglas he querido transmitir a las mujeres que la menopausia no marca el fin de nuestras vidas, sino el inicio de una nueva etapa en la que asumimos roles diferentes, reevaluamos nuestras prioridades y nos sentimos capaces de redefinir nuestra existencia. Cada mujer vivirá esta etapa de manera única, influenciada por sus circunstancias personales, su estado de salud física y mental, así como por su entorno económico, social y laboral.

Sin embargo, es crucial ver la menopausia como una oportunidad para reinventarnos, si así lo deseamos, pues ahora contamos con una valiosa dosis de seguridad y confianza en nosotras mismas, fruto de la experiencia. Aprovechemos esta etapa a nuestro favor y saquemos lo mejor de ella.

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