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El deporte a corta edad evita problemas emocionales en la adolescencia

Los niños que desde los seis años participan en actividades deportivas organizadas tienen menos riesgo de presentar dificultades emocionales, como ansiedad o aislamiento social, al llegar a los 12 años, según un estudio.
Escrito por: Natalia Castejón

06/06/2019

Adolescentes realizando ejercicio físico para evitar problemas emocionales

Una investigación llevada a cabo por miembros de la Universidad de Montreal y la Universidad de Ottawa –ambas en Canadá– ha encontrado que empezar a participar en actividades deportivas organizadas a corta edad podría ayudar a prevenir la aparición de problemas emocionales o de dificultades para mantener relaciones sociales en el inicio de la adolescencia, concretamente a los 12 años de edad.

El estudio que ha llegado a esta conclusión se ha publicado en la revista Pediatric Research tras analizar a 1492 niños de entre seis y 10 años, que habían nacido entre 1997 y 1998, y realizaban algún tipo de actividad organizada. Para conocer sus efectos sobre la salud emocional, cuando los menores cumplieron 12 años se preguntó a sus profesores cuál era el nivel de timidez, angustia emocional, aislamiento social o ansiedad de cada uno de ellos.

El ejercicio mejora la salud física y mental

Los resultados dejaron ver que aquellos que habían practicado ejercicio de manera consistente antes de los 10 años tenían una mejor salud emocional que los que no lo habían hecho, por lo que los investigadores recomiendan que los niños participen de manera activa en los deportes para un correcto desarrollo global, especialmente en una etapa de cambios y exigencias académicas.

El nivel de angustia emocional, timidez, ansiedad o aislamiento social era menor en los adolescentes que habían participado en actividades organizadas

De hecho, la mayoría de los padres desean que sus hijos realicen actividades deportivas durante la infancia, porque conocen de forma instintiva los beneficios del ejercicio físico y saben que no solo evita que sean sendentarios, sino que tiene el potencial de enriquecerlos tanto física como mentalmente, según asegura Frédéric N. Brière, uno de los autores del estudio.

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