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El surf podría ser una buena terapia para niños con autismo

Un grupo de psicólogos y monitores de surf voluntarios han puesto en marcha un programa de surf orientado a niños con Trastorno del Espectro Autista y que parece mejorar su socialización.

29/12/2017

Niño con autismo practicando surf

El surf mejora las habilidades físicas y psicológicas de los niños con autismo.

En estudios realizados con anterioridad ya se había demostrado que la natación puede ayudar a niños con Trastorno del Espectro Autista (TEA) a mejorar su estado, y ahora un nuevo proyecto que pone en contacto a niños y adolescentes con autismo y monitores expertos en surf ha demostrado que practicar este deporte al menos una vez a la semana también puede mejorar la socialización de las personas con este problema.

Més que Surf es una asociación de Cataluña que ha sido creada con el fin de ayudar a los niños con autismo a que mejoren sus habilidades sociales y sus objetivos individuales, todo ello gracias a la práctica del surf. Los miembros de la asociación son monitores de este deporte que, junto con los psicólogos, acompañan todos los domingos a pacientes con autismo de entre 3 y 18 años de edad, a practicar surf durante dos horas en el agua de la playa de Aiguadolç, situada en Sitges, Barcelona.

Los padres de los niños con autismo aseguran que sus hijos han mejorado su autoestima, sus habilidades sociales, y la psicomotricidad

A día de hoy son 30 los monitores que trabajan para intentar mejorar, gracias a las tareas en grupo, el vínculo con el monitor y el entorno, la autoestima, las habilidades sociales y la psicomotricidad de los niños con autismo que ha podido ser incluidos en el programa, pues solo pueden hacerlo 24, ya que la terapia es individualizada, cada paciente tiene su monitor, y no cuentan con más personal.

Un monitor por cada niño con autismo

Es importante que las sesiones de surf sean guiadas en todo momento por los monitores, ya que las personas con autismo, según comenta Adrián Esteve, presidente de Més que Surf, se suelen frustrar de manera más rápida cuando no alcanzan sus objetivos, por lo que las primeras sesiones deben estar planteadas de forma que se evite que experimenten una sensación de fracaso que podría hacer que perdiesen el interés en la actividad.

Los padres de los niños que han participado aseguran que han conseguido su propósito de mejorar la autoestima, las relaciones con los demás y la psicomotricidad, e incluso que han llegado a hacer amigos entre los participantes y a cogerle cariño al propio monitor. Toda la terapia se realiza contando con la opinión de los padres, que exponen lo que les gustaría mejorar de su hijo, y la información que proporcionan se traslada a un plan de acción sobre la tabla.

Los miembros de la asociación afirman que hay una lista de espera de unos 200 niños para acudir a las clases de surf, por lo que han emprendido una campaña de recogida de dinero con la que pretenden ampliar los recursos disponibles para poder atender a un mayor número de niños con autismo.

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