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Hacer ejercicio físico mejora el proceso de aprendizaje

Realizar ejercicio físico cuatro horas después de memorizar datos permite retener mejor dicha información que hacer deporte de inmediato, o permanecer sedentario, según revela un nuevo estudio.
Un grupo de personas se entrena sobre bicicletas estáticas

La actividad física estimula el desarrollo de sustancias como las catecolaminas, la dopamina y la norepinefrina, que mejoran la consolidación de la memoria.

24 de Junio de 2016

La actividad física contribuye a mejorar la función cerebral y la memoria pero, además, y según los resultados de un nuevo estudio, si el ejercicio se realiza unas horas después del proceso de aprendizaje ayuda también a consolidar la información recién adquirida. La nueva investigación, que ha sido llevada a cabo por expertos del Centro Médico de la Universidad de Radboud (Países Bajos), revela que ejercitarse cuatro horas después de memorizar una serie de datos tiene un mayor impacto sobre la capacidad de retener dichos datos, que hacerlo en otro momento.

El equipo de investigadores seleccionó a 72 personas a las que dividió en tres grupos. Todos ellos tuvieron que memorizar 90 asociaciones de imágenes durante 40 minutos. Tras esto, los participantes de uno de los grupos realizó deporte de inmediato, otros cuatro horas después, y el resto no realizó ningún tipo de actividad física.

Los individuos que habían practicado ejercicio a las cuatro horas de memorizar los datos retenían mejor la información

El ejercicio consistió en 35 minutos de entrenamiento con bicicleta a una intensidad del 80% de la frecuencia cardiaca máxima de cada participante. Al cabo de 48 horas se sometió a estas personas a un examen para comprobar lo que recordaban, y se les realizó además una prueba de resonancia magnética funcional.

De esta forma, los autores del trabajo observaron que los individuos que habían practicado ejercicio a las cuatro horas de memorizar los datos retenían mejor dicha información en comparación con el resto, y sus imágenes cerebrales mostraron una mejor y mayor actividad en el hipocampo, una zona del cerebro involucrada en las tareas de aprendizaje y memoria, y que se encuentra especialmente activa cuando las personas responden correctamente a preguntas.

Otras investigaciones realizadas con ratones de laboratorio ya habían demostrado que la actividad física estimula el desarrollo de ciertas sustancias químicas como las catecolaminas, la dopamina y la norepinefrina, que tienen la capacidad de mejorar la consolidación de la memoria. Como ha explicado Guillén Fernández, autor principal del nuevo estudio, sus hallazgos sugieren que programar adecuadamente el ejercicio físico podría mejorar la memoria a largo plazo y constituir una intervención estratégica en centros educativos y clínicos.

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